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jueves, 30 de septiembre de 2010

SI HUBIESE ESTADO ALLI

Por: Américo Gollo Chávez.

Si hubiese estado allí, habría sido domingo, y como otros, esperaríamos ansiosos a quien vendría, Rey, para salvar al hombre. Tal vez el único caso cuando un rey ha asumido tan dura, difícil complicada tarea. Estaría entre la multitud, dichoso pero con la angustia de la espera por ver hecha verdad la esperanza en quien ha de venir. Dichoso con mis ofrendas de ramos cortados del Olivo para ofrecerlo, para ofrendarlo y serme ante sus ojos grato. O quizá estaría con el miedo que provoca la inmensidad de lo desconocido, según es la palabra que vestida de glorias ha llegado primero. Probablemente podría haberme ocurrido que la duda se anidara en mi alma por no saber si cuanto en mis manos se sostiene, es bueno, digno, o si en cambio, no alcanzasen méritos para su entrega. Podría ser que iconoclasta estuviese entre la multitud por estar allí, o que probablemente la curiosidad me hubiese invitado, o tal vez, esa carga de miseria que siempre acompaña al ser humano, quizá mas en mí que en otros lados, determinara mi existencia para ver si valía la pena aceptar el riesgo de asumirme súbdito del tan especial Rey. Si hubiese estado allí quien sabe de qué lado me habría ubicado, si entre quienes por fe tras la verdad estaban o entre quienes por esa inmensa fuerza que la avaricia del poder provoca, siempre procuran acercarse al rey, no importa quien sea o ha de ser, simplemente es el rey y el rey, poder.

Si hubiese estado allí me habría sido imposible comprender que el rey llegase sobre una borriquita, sin atuendos de rey colmados de oro, y un cortejo grande de seres entregados a él, según sus negocios, inversiones y cálculos. Aun me es incomprensible la paradoja de verlo andar lento quedo, en una borriquita, nada me ayuda a saber cuanto alcance guardan sus lecciones, tanto más cuanto de haber estado allí, habría sabido de sus hazañas en las discusiones con los sacerdotes y de su severidad al expulsar a los mercaderes del templo. Como no estaba allí, me arriesgo a pensar en este día que verdad era, que un buen Rey de esa talla única, tenía a la humildad por compañera, que en cada acto suyo no tenia espacio la soberbia, esa que siempre anima a reyes de esta tierra y a gente que, a veces sea yo mismo, hace de la palabra su verdad y su reino y no ve mas de cuanto verdad es que no está en uno. No se que habría pasado después de verlo en esa extraña facha. No se si me habría quedado hasta el final o si me habría marchado, no lo se, solo creo saber que mi confusión no me habría permitido entender ni la verdad de su palabra ni la grandeza de la humildad que conformaron ese acto.

Después, de haber estado allí, no se cuantas cosas habría hecho. Por algo extraño que en mí vive, de haber estado allí me habría asqueado de Judas, su traición me habría sido infame, no tanto, presumo, por sus causas o motivos que pudieran ser la avaricia o el desengaño porque su nivel de esperanzas con su maestro distintas a cuanto él presupondría fueron. Me habría asqueado la manera misma de traicionarlo, venderlo ya es muy grave, pero delatar y hacerlo con un beso, es quien sabe que, pero al pensarlo provoca horror, tristura, asco. Pero también, como ahora, mucho dolor, porque uno no sabe cuanto de eso pueda vivir en uno. Uno no sabe qué es hasta tanto no se presentan los grandes dilemas y asume sus trascendentales decisiones o si se acaba todo en la miseria placentera de lo inmediato.

De haber estado allí, me habría inhibido de acercarme al Vía Crucis, demasiada crueldad que deliberada empleó el poder para intimidar, para aniquilar no solo a ese inmenso ser único que es Cristo, sino a quienes en Él creen, lo asumen y siguen según es la verdad y es el camino. De haber estado allí, me habría peleado con Pedro, cuya traición mayor que la de Judas es. Fue negarlo tres veces por temor, por haber echado la fe al cesto de desechos, donde el poder echa la dignidad para matarla. Pero, de haber estado allí, cuanto amor, en el mas profundo de los silencios, habría dado a María, su mama, a la Magdalena, la amistad, por haber estado con Él siempre a su lado, sin soltar ni una palabra, solo cubriéndolo con sus miradas limpias bañado su dolor con sus lágrimas para que así el dolor doliera menos y tuviera el Señor en quien ver la majestad de lo bello y lo bueno. De haber estado allí, me habría gustado estar al lado del ladrón, el bueno, que sin saber de ti, Cristo, confió en ti, creyó en vos. De haber estado allí, habría estado contigo, en esa inmensa expresión que se oyó en todo el cielo Oh, Padre por qué me ha has abandonado. Se me ocurre que esa vez, es la más trascendente que el amor se hace en reclamo al padre, para que el padre sea amor. De haber estado allí, me habría gustado ver tu Resurrección y verte inmenso en el vuelo que emprendiste a los cielos, abriendo los caminos al hombre bueno. Y salir de allí contarlo en todas partes luego. Y, sabes, de haber estado allí habría vivido la intensidad de tu amor sublime al conceder por amor el perdón a Pedro. Hoy a tiempo lejos lo vivo y siento tal mucho mejor que de haber estado allí en ese tiempo. Es tu tiempo.


Pero no, Señor, no estuve allí. Pero hoy como ayer es siempre, a buen
decir, casi lo mismo, heme aquí, como estoy y como soy, lo cuento en un poema, que

escribiera, como mi confesión en esta era, porque, Señor, a veces no se si exactamente

soy o estoy en mí.

Oh Señor, Padre Nuestro, Señor del universo creado y por hacer Heme aquí a tu casa de

regreso del largo viaje que en el mundo hice i y donde tantas veces me alimentaba la

soberbia me enfermaba la duda la vanidad me confortaba.

Me trae de la mano a quien pusiste por tu sublime amor, Oh María virgen, de Dios Madre,

para abrir mi corazón al don de la verdad y la humildad.

Me alcanza Señor tu misericordia

y tu amor que cuida sin distingos

al bueno y al perverso, al justo al deshonesto, al pecador y al pío

Hoy señor de regreso a tu casa quiero rogarte, Oh Dios, que ilumines a quien ofendí de hecho y de palabra para que me perdonen y de su alma borren el mal que pude hacer.

Y a quienes injuriaron en mi nombre, o conmigo lo hicieron, para ellos, Oh Dios, alcance tu perdón y tu luz para la constricción, el arrepentimiento y la paz de lo justo y de lo bueno encauce sus acciones

Para quienes me aman, Señor, pido de Ti, preserves su bondad, su ternura, humildad alimentes la belleza de su alma y en su corazón hospedado por siempre sea tu amor.

Para los seres que amo, Señor, y he amado siempre y a quienes amaré

para ellos, Señor, pido lo mejor de ti, tu amor y tu amor sea en ellos según es tu palabra

y sean ellos amor.

Y para mí, Señor, dame tu justicia

Y, Oh Señor, te pido la fe sólida como la piedra es

y pueda hacer verdad que verdad sea

poder rezar con el alma serena el Padre Nuestro en cada acto de mi vida y en todos sus espacios sea verdad.

Gracias Señor por dejarme regresar a tu casa

De donde no me echaste me había ido.

LA PROEZA DE DIOS

Por: Américo Gollo Chávez


De todo cuanto hiciste, Señor, al contemplarlo, exclamaste, Señor, que era bueno Y para hacer al hombre


Mejor entre lo bueno

Con tus manos diste forma a su cuerpo

Y al mirarlo viste que era incompleto

Y de su ser sacaste parte de él e hiciste a la mujer

Como una unidad inseparable fueron hechos

Y para hacerlos Uno, identidad esencial en lo diverso

Parte de ti pusiste para echarlos a andar y el alma diste de tu ser perfecto.

Y viste señor que era bueno.

Y dispusiste ¡Oh Dios!

Que la mujer sea la sublimidad

Y supiste, Señor, que era bello y bueno

Más que cuanto hecho ya estaba y ya era bueno

Y

Al contemplar tu obra en la mujer, exclamaste, Señor que era perfecta, sublime, bella era.

Demostraste, Oh Dios, que era lo bueno y bello

En ella, Oh Dios, creaste la entrega la bondad la pureza

Que fuera el espacio donde la vida se hace crece juega libre de angustias miedos de tormentas libre

Vive juega

Como tu obra perfecta

Creaste sus senos, Oh Dios, forma de copa diste

Para beber la esencia y dispusiste que su música el corazón les diera

El alimento el sueño encuentra el niño en ellos

Y en ellos vive siempre ese destino

Ser alimento y sueño del hombre todo el tiempo

Y a cada acto de beber en ellos

Vuelve el ser al disfrute del niño que por dentro se lleva

Son los senos, Señor,

El Cáliz más perfecto donde el amor es vino

Y beberlo es el sueño que alcanza lo sublime en lo perfecto.

De tu creación Señor, tal vez sea así, perdóname, Oh Dios, el duro atrevimiento

Desfrutaste de Niño, de María la ternura en su leche, y probaste, Señor, que era bueno

De tu creación, Señor, los senos, Oh Dios, son la sublimidad de lo perfecto.


El camino esencial para el encuentro.
Maracaibo marzo 2010

Un sencillo homenaje al amigo Noé E Montiel F.

Por: Américo Gollo Chávez

NOE

Ayer supe que te habías marchado a Alitasía para fijar por siempre incólume tu último espacio

Por circunstancias que suelen marcar mis propios pasos, estaba lejos, en Rubio, allí trabajábamos después de tanto tiempo como si el tiempo antes no existiera

Sin saber donde estamos buscábamos saber que debemos hacer con la investigación

Para que útil, sana y buena resulte a cada quien, al país, dicen también útil tiene que ser.

Como costumbre en nuestras tierras, hablamos del ayer en añoranza abierta con el futuro que no llega porque es creencia en fe que el tiempo pasado fue mejor

Y nos da miedo el riesgo de alcanzar el mañana.

Tal vez, Noé, porque desconocemos el hoy por ignorancia extrema o por miedos, de esos pánicos que nos impiden asomarnos al sol

Y en las noches saber a donde vamos.

Pero suele, Noé, que durante ese tiempo nos dormimos sin sueños

Y al despertar de nuevo se vuelve a la rutina de tras-antier y en pasao mañana no pensamos.

Yo supe de ti

Hasta conocerte en el Consejo Universitario

Ese extraño nido de todo donde el poder juega a los dados pero controlar con dominio absoluto sus caídas

El azar ha sido para siempre dominado.

Allí supe de ti. Allí te conocí.

Prudente me cuentan que inherente a tu cultura es, pero el cuido de ejercerla era tuyo. Observador y cauto de palabra

Y fino al andar para evitar la charca

Y estar allí sin ensuciarse en ella.

En ese andar allí anduvimos juntos sin ponernos de acuerdo, nos unió la razón y La ley, y más que todo eso, la comprensión de lo que bueno es en lo perverso.

Recuerdo que contigo estuve salvando lo que en el perverso bueno era

Si ese bueno significado alcanzaba algún merito, por pequeño que fuera, para guardar su saber y su técnica.

Y observando en lo bueno la incompletitud para alcanzar lo bello.

Y vimos que era bueno.

Después nos encontramos en montañas agrestes

Yo montado en el sueño de la FEDA, mis delirios quizá, que como a mí se lo tragó lo adverso

Y Tú ubicado en el tiempo y circunstancias

Tu talante se encargó de evitar las distancias. Tu necesaria opción resguardaba los valores que inherentes y propios se debían preservar según tus leyes son

Y, a la par, conservar lo bueno de lo humano universal inscrito mas allá del espacio por encima del tiempo y fue así y así será tu ejemplo.

Apenas hace días pegados al teléfono pudimos libres hallar en la memoria la dignidad de los buenos recuerdos.

Gracias Noé por meterme en tu barca

Gracias por algún rato haber bebido un vino

Y gracias por haber compartido la belleza del ramo del Olivo.

Américo Gollo Chávez /Maracaibo, febrero 2010