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domingo, 31 de octubre de 2010

El partido único como modelo emergente

Por: Bartolo Hernández


“ Desde donde estás, Che,...bendice a los que tienen vergüenza de confesarse de izquierda y de declararse socialistas”

Frei Betto

Partimos de algunas aseveraciones hechas anteriormente donde afirmamos- toda revolución es subversiva en esencia consigo misma-El planteamiento o propuesta de la construcción del partido único de la revolución , ha comenzado a mover costras y lastimar algunas ronchas, más en el seno de los partidos políticos que dicen apoyar el proceso revolucionario bolivariano, que en las filas de los partidos que se reconocen de derecha.

Desde hace rato posiciones progresistas han manifestado la necesidad de un cambio de paradigma, eso no es otra cosa que empezar a ver de otra manera la realidad del mundo que nos rodea; significa entonces, analizarla y proponer elementos nuevos, significativos y necesarios. Pero a la vez implica deponer actitudes, posiciones o intereses individuales, o grupales que a veces anteceden a algunas posturas. Alguien dijo “ la naturaleza que nosotros vemos no depende solo de cómo es ella, sino de cómo estamos nosotros preparados para verla... una nueva visión de las cosas aunque nos cueste dolores de cabeza, no es una negación de la realidad evidente”.

Desde la tercera y cuarta república nos introyectaron la cultura del “pluralismo político”, del “pluripartidismo”, cuando en realidad lo que funcionó por mucho tiempo fue la democracia representativa y el bipartidismo con toda su carga demagógica.

Con esa herencia a cuesta como cultura política arribamos a este proceso, algunas veces con la creencia de que la proliferación de partidos y organizaciones partidistas fortalecían y acentuaban la democracia, valdría la pena tomar en cuenta las palabras orientadoras del Che cuando decía “los defectos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que emprender un continuo trabajo para erradicarlos”.

Para muestra un botón, dice un viejo refrán. En esta coyuntura política electoral donde vamos a ratificar al comandante Chávez como presidente y líder conductor de esta revolución, un cúmulo de partidos nuevos y viejos, con mucha o poca militancia se apiñaban para inscribir o remozar su vigente actualidad comicial.

Los que fuimos educados políticamente bajo la información marxista-leninista, nos causa mucha satisfacción la propuesta del comandante, porque siempre tuvimos (por lo menos durante nuestra militancia partidista) la convicción de que era necesario la construcción del partido único de la revolución, como vanguardia garante de su permanencia en el tiempo. Hoy a diferencia de otras militancia no nos causa el menor asombro este anuncio; en vista de esto instamos abrir el debate sobre la necesidad de esta nueva estructura. Inundar toda la geografía nacional en todo los rincones de información (por todo los medios) sobre el porque y para que la concreción de un partido único es parte de la tarea formativa e informativa que se debe realizar con el pueblo. Es necesario empujar a los sujetos políticos de los partidos y movimientos autónomos, a una revolución estructural en el ámbito del mundo que rodea este proceso bolivariano, insistimos en la necesidad de mirar la realidad con una mentalidad de renovación; estoy persuadido de que abrir este debate en todo los espacios y escenarios, no en cúpulas de partidos, en organizaciones verticales, ni en el cenáculo de las luminarias intelectuales, sino en los terrenos donde no es capaz de descender la ironía ni el cinismo, allí en los micro territorio donde se construye día a día y a veces hasta imperceptible la revolución, esa es la tarea. Eso supone para algunos correr un riesgo, hurgar en lo desconocidos, transitar caminos no experimentados, pero también implica darle aplicabilidad a lo que ordena nuestra guía principal: la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela; hacer real y verdadera la democracia participativa y protagónica. Romper de verdad el dique conceptual e ideológico de viejos paradigmas.

El partido único de la revolución no significa que una corriente o tendencia sea más revolucionaria que otra e imponga su hegemonía, no es el absolutismo fundamentalista; es por el contrario la síntesis donde se concreta la unidad dentro de la diversidad para trabajar bajo el nuevo consenso por el fin que verdaderamente nos debe unir: conducir este proceso bolivariano al socialismo. Juntar todas las fuerzas afines pero dispersas en un solo partido, es garantía de sustentabilidad de un sistema revolucionario.

Después del triunfo electoral del 03 de diciembre de 2006,vamos a una nueva etapa que debe contemplar: la profundización de la revolución en el plano político e ideológico, la revisión o fortalecimiento de algunos instrumentos legales (leyes, decretos, resoluciones, ordenanza, reglamentos, entre otros) , estilos de gobiernos y métodos gerenciales en la superestructura del estado (instituciones y ministerios) y lo que tiene que ver con el partido único de la revolución. Valdría la pena someter a una amplia consulta popular (usando una verdadera metodología-participativa-inclusiva-vinculante) para que explique en la propuesta cuales son los supuestos iniciales, sus postulados básicos, la fundamentación ideológica, la orientación política, así como el cuerpo articulado por el cual se regirán los sujetos, para que sean sancionados ampliados y fortalecidos por el constituyente primario y pueda gozar de verdadera legitimidad social y política.

Finalmente digo que tengo la plena convicción de que es necesario hacer el intento de consolidar una estructura única como partido de la revolución, necesario es repito facilitar todos los espacios e instrumentos donde las comunidades organizadas , individualidades y sujetos sociales puedan aportar a esta importante propuesta.

LAS FUERZAS REVOLUCIONARIAS, DEBEMOS AVANZAR HACIA LA PROFUNDIZACIÓN DE ESTE PROCESO.

Por: Bartolo Hernández

Un conjunto de Organizaciones Populares Revolucionarias, e individualidades, donde se encuentran intelectuales y artistas, hemos venido planeando que una Revolución y un proceso revolucionario, viene definidos antes que nada por el contenido de clase y las transformaciones correspondientes a dicho carácter que se lleva adelante.

Siendo esto así, y para que no exista duda y confusión al momento de la caracterización del desarrollo de los acontecimientos; por ninguna razón se puede olvidar que es el contenido de esa clase y la política económica, cultural y educativa de un gobierno, lo que define su papel histórico y su ubicación en las luchas; independientemente de que un gobernante y sólo él, tenga un discurso antiimperialista, antioligarca y anticlerical en el sentido de enfrentar la contrarrevolución.

Evidentemente las luchas que se han escenificado en el escenario Político-Militar a partir de 1989, han estado signadas por el carácter popular, asestándosele golpes y derrotas parciales a la burguesía y sus lacayos, pero esas victorias pequeñas o medianas no han redundado ampliamente a favor de las clases populares; por el contrario han terminado secuestradas y aprovechadas por los sectores socialdemócratas, de derecha y de izquierda.

Hasta ayer recientemente el panorama no era distinto, de nuevo la traición y la entrega de logros, de reivindicaciones populares, estaban a la orden del día. Las negociaciones en el ámbito electoral que se había venido desarrollando, donde la nota era retroceder en las posiciones para pactar entre el “Chavismo sin Chávez” la coordinadora democrática, la O.E.A y el Centro Carter. Estaba planteado con esta táctica minar la base moral del pueblo chavista y revolucionarios, para repetir la experiencia aplicada en Nicaragua, durante el Gobierno del Sandinismo, y que tambíen ewn Venezuela, mediante elecciones manipuladas por EU y la CIA, dieran la victoria a la elite de la descordinadora demoníaca.

Ante esta situación, es tarea ineludible para aquel que se considere defensor del proceso revolucionario, y aspire la transformación del orden existente, profundizar el estudio, la investigación de los problemas en general. Del tratamiento ideológico y de la claridad teórica que hoy le damos a los problemas de fondo de lucha de clase en el país, dependerá el rumbo de la revolución Bolivariana.

Observando los antecedentes que han movido la traición, el avance del reformismo y los intentos de retomar el poder, que sin duda vendrán por parte de los socialdemócratas, es que los trabajadores, el movimiento popular y el ejercito deben prepararse; sobre todo en la lucha diarias y concretas, si de verdad se le quiere arrebatar definitivamente el poder que todavía ostenta la oligarquía y sus aliados. Lo otro sería sólo competir ahora en la carrera para organizar el botín que contiene las migajas post-electorales (Consejalias, Gobernaciones, Alcaldías, etc.) conquistado sobre la miseria y la pobreza del pueblo.

El cuadro actual nos hace girar la mirada para ver que los intereses que defiende el comandante Chávez, no son los mismos que defiende la actual nómina mayor de PDVSA, la del BCV, Ministerio de Finanzas y una gran parte de funcionarios que permanecen en el actual equipo de gobierno.

Hasta el día de hoy existe la misma impunidad política y económica, se sigue favoreciendo a los grandes importadores, gran parte de las cooperativas están en manos de mafias organizadas, quienes impiden una nueva organización y un nuevo modelo de producción.

Un sector de esta mafia organizada representante de este gobierno en algunas esferas de la administración pública, independientemente de su origen de clase, no asumen ni siquiera en mínima proporción el proceso revolucionario; muy, por el contrario en el fondo añoran y defienden la estructura del estado burgués; son los llamados que “me pongan donde haiga”.

Estas capas se han convertido en la gran beneficiada de los logros alcanzados mediante los combates populares ; los más recientes son la gesta heroica de 11 de Abril y del reciente 15 de Agosto del 2004. Son los mismos que negocian una salida de reconciliación a su crisis, “borrón y cuenta nueva” para que se restablezca el viejo orden del estado sobre los oprimidos.

Estos que pregonaban que estamos en un periodo de transición, los que señalaban que íbamos a pasos de vencedores, solo que los pasos no terminan de pasar por los vencidos y a veces se sienten más los de la contrarrevolución. Con ellos que secuestraron las victorias del pueblo, no es posible el desarrollo de la revolución. A estos “revolucionarios de izquierda y derecha habrá que desenmascarar y ajustarles cuentas, para que termine de morir lo que tiene que morir y nacer lo que tiene que nacer. Para ese sector negociador, el proceso de Referéndum Revocatorio, se había convirtiendo en un fin inmediato a desarrollar, intentando ponerle un fin a la revolución y llevarla sólo por el camino electoral, donde de seguro saldrían victoriosos con la opción contrarrevolucionaria.

Para nosotros, los revolucionario, la consulta del referéndum, constituyó una etapa de la más urgente para profundizar la lucha de clase y agudizar las contradicciones en el mismo seno de los partidos y organizaciones que acompañan el Proceso Bolivariano. Significa entonces, la preparación militar, política e ideológica para la profundización y defensa de este proceso.

En este momento cuando, algunos señalan evitar las confrontaciones internas, se hace necesario que el pueblo y sus dirigentes naturales conozcan al enemigo, el de adentro y el de afuera, a la vez que en la toma de conciencia, se reconozca como fuerza emergente revolucionaria.

De este lado no hay crisis, existen las contradicciones inherentes al mismo proceso. Del lado de la oposición, hace rato que entraron en crisis los mecanismos de dominación; han sido incapaces de gobernar bajo el mismo engaño. En el terreno violento han sido derrotados, en el paro petrolero, en todos los intentos de golpe y en el campo electoral han sido derrotados ocho veces.

De los tantos males y pesadillas que aquejan a la oposición el más estructural , es que carecen de una sólida organización y cuadros políticos capaces de superar su propia ineficiencia, incluso no confían en uno sólo de ello para presentar una candidatura en las elecciones regionales y locales, mucho menos a la presidencial, para cuando el presidente termine su mandato Constitucional y se abra el nuevo escenario de lucha electoral.

En este momento de revolución dentro de la revolución y profundización de la misma, cabe recordar las palabras de Chávez, el 4 de Febrero del 1992 “El país tiene que enrumbarse a un destino mejor....”. Debe marchar hacia una situación verdaderamente revolucionaria, donde algunos gobernantes no puedan seguir mandando como hasta ahora lo han hecho y los gobernados no pueden seguir viviendo como hasta hoy lo han soportado. Esa será una de las etapas superiores

Prof. Bartolo Hernández
Escuela de Gestión Popular Alternativa
(EGEPAL)

Pueblo que se duerme lo jode el imperialismo

Por: Bartolo Hernández

No es posible alcanzar un mayor nivel de coherencia en nuestro accionar si no hay los lazos de organicidad que le dan sustento a cualquier actividad. Partiendo de esta máxima y sabiendo que hoy más que nunca la defensa de nuestra soberanía y nuestras esperanzas que están puestas en el desarrollo y profundización del proceso revolucionario bolivariano, radica en aumentar aún más los existentes lazos de hermandad y organización que nos identifican como pueblo soberano e indeclinable. Pero la organización no se decreta, no se prefabrica, ni se tiene sólo en la idea; ella se empuja, se construye día a día, en lo cotidiano, en el debate y con la voluntad férrea de cada ciudadano.

Digamos más claro, hay una inmensa exigencia de nuestro pueblo y nuestro proceso a construir aceleradamente instancias organizativas; desde las más embrionarias e imperceptibles formas , hasta aquellas que son impulso visible de la revolución. Pero la organización no puede ser pensada con fríos cálculos para acceder a cuotas de poder a partir de diferentes instancias organizativas: cooperativas, sindicatos, asociaciones de vecinos, etc. Organizarse hoy demanda reconocer las potencialidades que cada uno tiene para optar a cualquier cargo de elección pública; pero mucho mas allá de eso, reconocer que cada sujeto organizado es capaz de aportar desde su más minúscula forma organizativa para la defensa del proceso y por consiguiente el de la patria.

Hace algunos días anunciamos una propuesta, que hoy cobra mayor pertinencia y fuerza ; muy a pesar de haber sido bombardeada por propios y extraños, las esquinas calientes resurgen y se multiplican. Sin lugar a dudas las cuatro esquinas de la plaza Bolívar de Caracas son escenarios para los conversatorios, el debate productivo, para informarse y aún mejor se pueden convertir en centros de formación política e ideológica, si algunos dejan aunque sea por un ratico, el escritorio y las frías oficinas, para irse a los espacios libres a compartir y a aportar; ahí también hace falta su concurso, en todas las plazas de nuestra geografía, en las fabricas, los centros educativos y donde lo demande la revolución

El Salto Adelante, lo demanda, lo exige el país entero. Es también el momento de contribuir a formar la conciencia colectiva, trabajar duro para que se materialice la verdadera democracia directa, la de participación protagónica, la de conducir el proceso juntos, la de asumir conciente y organizadamente su defensa en cualquiera de los espacios donde nos encontremos; en fin la de hacer cumplir la contraloría social, los sueños de la mayoría, no los que están en la imaginación, si no los que están en el proyecto de sociedad que nos hemos dado a través de nuestra Constitución

No es el momento de descuidarnos , ni de confiarnos respirando aires de triunfalismo, es el momento de permanecer alertas ante los enemigos; los de afuera y los de adentro. Es el momento de prepararnos sin escatimar esfuerzos en todos los terrenos; porque de lo contrario pueblo que no se organiza y se duerme lo jode el imperialismo.

baredu25@hotmail.com