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martes, 15 de febrero de 2011

NUEVA ERA EN CONSTRUCCION


Por: Darío Botero Pérez


Conceptos mortales
La idea de la “guerra preventiva” es tan aterradora que puede calificarse como el crimen más extremo que se pueda cometer contra los pueblos.

Sin lugar a dudas, el exterminio deliberado y confeso de un pueblo -como el judío por los nazis o el palestino por los sionistas- es abominable y refleja un irrespeto absoluto al valor más sagrado: la Vida.

Pero es más abominable el genocidio deliberado disfrazado de virtud y de defensa de valores superiores (¡cómo si algo fuese superior a la Vida para quien la posee!).

Los peores criminales son quienes asesinan inocentes indefensos con la peregrina idea de evitar que su merecido odio se convierta en ataques futuros contra sus verdugos despiadados y cínicos.

Las invasiones a Afganistán y a Irak fueron hechas con el propósito real de despojarlos de su petróleo y hasta de su grandeza histórica. Pero han sido justificadas por los potentados de derecha con el pretexto de combatir el “terrorismo”.

Éste se lo inventaron los árabes y los sionistas, orientados por la CIA, en el sanedrín de los halcones de Washington para ocultar la crisis económica, conservar el poder que les han arrebatado a las mayorías, despojar de sus derechos a los incautos ciudadanos y justificar toda clase de atropellos alrededor del mundo y en la misma USA, cada que les dé por abusar.

Potentados y cipayos contra pueblo
Ahora, ante la expresión masiva y consciente de multitudes exigiendo la salida del dictador de Egipto, que lograron tras 18 días de lucha real y ejemplarmente democrática, es absurdo seguir afirmando que el dictador representaba un régimen democrático, o tratar de ocultar que es un aliado incondicional de los peores enemigos de su pueblo, aunque al Imperio ya no le interesen sus servicios, pues ya nadie decente le cree.

Más bien, lo que se le viene encima al déspota caído es la expropiación de la inmensa fortuna del pueblo egipcio (de 40.000 a 70.000 millones de dólares –de 40 a 70 millardos los llama el sistema métrico decimal para evitar la confusión sajona que prefiere denominarlos billones) que se robó, como suelen hacer todos los gobernantes de la democracia espuria (o “representativa”).

De igual forma proceden los abiertamente declarados como dictadores o como jeques o como emperadores o como reyes o como ayatolas o como popes o como papas… Mejor dicho, todos los gobiernos jerárquicos llenan sus cúpulas con los más criminales de la especie, venida a menos por la perversidad de los potentados y sus sirvientes.

La espontánea y masiva manifestación popular, que ha sido contundente, ha servido, como lo esperaba todo el Mundo, para ilustrar la verdadera condición de déspotas aliados al Imperio sionista o subyugados por él, enemigos de la Vida y destructores del Planeta, que ostentan Mubarak y sus defensores.

Primero fue el asqueroso “cavaliere”, el delincuente que avergüenza a Italia ejerciendo como primer ministro, Silvio Berlusconi, quien salió a defender al viejo y decrépito dictador.

Después, sin que le hiciesen caso (lo cual es una humillación pública que indica el cambio de rumbo demagógico adoptado por el repudiado Imperio), el potentado Faruk, rey de Arabia, patrocinador del terrorismo internacional junto a sus aliados que controlan el Mundo desde Washington, se manifestó para exigir darle un trato digno al verdugo de Egipto aliado a los peores enemigos de sus pueblos camitas y de otros orígenes, los sionistas de Israel…

Curiosamente, los criminales de cuello blanco que campean en Washington se han mostrado dispuestos a abandonar a sus aliados caducos y desprestigiados de los países musulmanes y árabes, porque a Obama lo seducen las juventudes. Esa actitud está dejando solos a los ineptos líderes europeos y a los cipayos islamistas.

No obstante, los llamados de Obama no tuvieron mayor eco. Por eso, el rey de Arabia se hizo el sordo y salió a apoyar a su aliado egipcio, lo cual obligó a los halcones a confirmar que el mensaje de Obama contaba con el respaldo y la autorización del complejo militar industrial.

Así nos lo dejó saber Leon Panetta, el director de la CIA, ese organismo que está por encima de los presidentes, a no ser que sean Bush, pues éstos controlan la perversa agencia como genuinos representantes de los potentados wasp que comparten el poder con los sionistas. No son lacayos (como los Clinton o el trepador Obama) sino amos de lacayos.

Ante el cambio de estrategia del agónico Imperio, suficientemente desmoralizado porque su armamento no sirve para ahogar las expresiones de verdadera democracia, quedaron desamparados y desautorizados elementos como Merckel y Sarkozy, abiertamente represivos y autocráticos.

Mientras el Imperio intenta remozarse y reivindicarse como paladín de democracia, sus sirvientes en los gobiernos de occidente se han desenmascarado como los enemigos comunes empeñados en la destrucción y el enfrentamiento entre los pueblos condenados a las pestes y la hambruna.

No obstante, a pesar de la comedia y la impostura, esos perversos propósitos continúan contando con el respaldo de los halcones, pero en mucho secreto y con mucha discreción, no vaya a ser que algún hazañoso imitador de Assange los desenmascare.

Les preocupa que los jóvenes, acostumbrados al manoseo de las autoridades que dizque combaten el terrorismo, puedan caer en cuenta de que los están engañando los verdaderos enemigos comunes.

La presencia mayoritaria de jóvenes en la plaza Tahrir del Cairo hizo reflexionar a los desacreditados y desenmascarados halcones.

Prefirieron retomar la farsa de la democracia representativa para poder seguir presumiendo de campeones de la libertad y los derechos, fundados en un individualismo extremo.

De hecho, este individualismo de los potentados es la negación del individualismo para las mayorías.

Se caracteriza por la garantía de toda clase de privilegios para los potentados que nos esclavizan a todos porque su individualismo sería el único legítimo.

Los demás sólo tienen derecho a soñar con él, creyendo e insistiendo en que la sociedad neoliberal se los va a garantizar, ya que la del capitalismo clásico no pudo. Pero, eso sí, si trabajan duro y dejan de quejarse.

A los jefes de los potentados reunidos en la Mesa Redonda, los aterra ese verdadero ejercicio de democracia protagonizado por el pueblo egipcio a la vista del mundo entero.

Saben que se trata de una evidente expresión de poder popular capaz construir instituciones y mecanismos realmente democráticos que expresen el gobierno del pueblo. De hecho, la manifestación popular tiene un carácter democrático indiscutible. Es la primera gran lección de la cual los pueblos han tomado atenta nota.

Unos y otros entienden que puede dar al traste, de una vez por todas, con la farsa de los “representantes” que suplantan y traicionan a las mayorías en esa impostura que es la “democracia representativa”, auténtica dictadura de los potentados que oprimen a los pueblos, saquean los países y destruyen la Naturaleza.

Para lograrlo disponemos del ágora virtual que las masas se han apropiado y que constituye una muestra de auténtica obsolescencia mortal para las instituciones de Montesquieu.

Su solución de tres poderes, dos de ellos de elección popular (el ejecutivo y el legislativo), tan artificiosa pero tan útil, sirvió para combatir el despotismo monárquico tanto como para evitar el gobierno del pueblo que distingue a cualquier sociedad que se diga democrática y lo sea de verdad, no como las falacias de occidente, surgidas de la Revolución Francesa y la previa independencia de USA.

El ejemplo egipcio arrastra. Tiene el potencial para construir una sociedad verdaderamente democrática, sin los vicios de las supuestas democracias de occidente que son meros acuerdos entre oligarcas para turnarse el ejercicio del gobierno sin correr el riesgo de que el pueblo se los dispute.

La participación de las mayorías -en estas dictaduras disfrazadas de “democracias representativas”- se limita a concurrir a las farsas electorales. Tan simbólica y estéril actuación sería el único papel democrático que la precaria (por no decir totalmente falaz) “democracia representativa” les reconoce.

Los seducen con programas de partidos y promesas de candidatos pero, una vez elegidos, los ungidos hacen lo que les da la gana dentro del respeto supersticioso a sus amos del Imperio y la traición a quienes los eligieron (seducidos por las promesas o amedrentados por la fuerza o vendidos por un plato de lentejas o sus sobras).

El Imperio, como lo aprendió Hosni Mubarak ya tarde, no admite insubordinaciones de sus lacayos aunque cuenten con los fondos de los jeques árabes, tan ambiciosos y arrogantes como subyugados por sus amos occidentales.


Los potentados dueños del Mundo (y sus lacayos empotrados en los gobiernos de los países dependientes) también han despojado a los pueblos de sus derechos políticos, económicos y sociales.

Lo hacen mediante una supuesta “democracia representativa” que, realmente, es una evidente dictadura de los potentados contra las mayorías engañadas y reducidas a elegir periódicamente sus verdugos y despojadores.

No se trata de literatura ni de retórica. Son amenazas aterradoras que no tenemos derecho a olvidar ni a restarles gravedad si conservamos algo de dignidad, de amor propio o, al menos, de inteligencia y apego a la propia vida.

Por fortuna, su conocimiento por el público -a pesar del deseo por ocultarlo que motiva a los medios de comunicación al servicio de los potentados- les permite a los tibios y a los indiferentes entender que el desafío es definitivo.

Es la gran oportunidad para ejercer la democracia, el gobierno del pueblo, mediante las instituciones y los mecanismos que ese mismo pueblo se dé democráticamente; o sea, sin imposiciones de “representantes” impostores, verdaderos cánceres o degeneraciones genéticas de los pueblos y claros obstáculos para el imperio de la democracia.

La primera decisión del pueblo egipcio, y de los demás que están insurgiendo, habrá de ser repudiar la asesoría y el ejemplo de las falsas democracias de occidente, auténticas máquinas para oprimir y suplantar a las mayorías.

Terroristas desenmascarados
En la imposición del terror mediante los atentados de Al Qaeda -esa agencia del Imperio que, presuntamente, dirige Osama bin Laden como gran aliado de USA y compadre de los Bush-, la principal responsabilidad, por su condición de presidente, le corresponde al asqueroso psicópata tarado que Amnistía Internacional ha ordenado detener por torturador y genocida.

Su genial amenaza del “terrorismo” suplió muy bien el “miedo ambiente” de la guerra fría que no habían logrado replicar con la guerra contra las drogas ilegalizadas.

Además, les dio un poder adicional a los criminales que se lo inventaron pues, con el pretexto de combatirlo les han arrebatado sus derechos civiles a los usanos, y se esmeran en extender sus abusos por todo el mundo, para lo cual cuentan con el servilismo de sus aliados, los traidores que nos gobiernan.

Pero a los ciudadanos incautos les hacen creer que semejante atropello es por defenderles sus derechos.

Lo más patético y ridículo es que los buenazos que no sospechan tanta maldad, se lo creen y están dispuestos a hacerse matar en tierras extrañas para defender a quienes así los engañan.

Es monumental y persistente el abuso cometido contra los vilipendiados usanos, tan orgullosos de su avanzada civilización y tan respetuosos de las reglas democráticas en el país que mejor las ha aplicado, según sostienen esos desvergonzados potentados despóticos que abusan de ese pueblo de ingenuos pendencieros y patriotas, tan bien armados y tan estresados y dispuestos a matar.

Así lo están haciendo ahora, alborotándoles el miedo con las supuestas amenazas terroristas, para acallar los escándalos surgidos del conocimiento de las verdades que están saliendo a la luz y de las cuales Julian Assange se ha convertido en el símbolo ejemplar que todos debemos imitar.

Mientras tratan de castigar al valiente australiano que los desenmascaró, vuelven a hablar de amenazas de ataques terroristas a USA.

En vez de capturar a los presuntos terroristas, pues deben saber quienes son ya que conocen sus planes y poseen la mejor “inteligencia” del Mundo (la CIA y otras yerbas), lo que buscan los enemigos comunes es distraer a sus patriotas para agobiarlos e idiotizarlos más.

Saben muy bien que el terror impide reflexionar y que las personas actúen con dignidad, porque el instinto de conservación se impone sobre valores más nobles cuando la amenaza es inminente.

Y eso es lo que la propaganda sobre el terrorismo despierta en sus potenciales víctimas: terror. Por eso están dispuestas a renunciar a sus conquistas civiles confiadas en quien dice poder protegerlas y disponer de los medios para hacerlo aunque, a la hora de la verdad, resultan incapaces de controlar a los criminales que son sus socios.

Ago similar pasa con el excelente negocio montado alrededor de la criminal ilegalización de los alucinógenos y demás sustancias sicoactivas, que tanta gente necesita y aprecia aunque la traten de delincuente y la discriminen. Les toca aceptar la represión para que no los estigmaticen.

En el caso de USA, la protección a sus ingenuos y arrogantes ciudadanos la aportaría el Gobierno abusivo, esquizofrénico y falaz cuyos degenerados integrantes están furiosos con el genial Julian Assange y dispuestos a ocultar las verdades que no pueden negar. Pero, sobre todo, pretenden evitar que a la gente decente en todo el mundo le de por imitarlo, dejando en cueros (o desnudos y en evidencia) a sus patronos y a sus amos.

Por eso, los potentados confían en que lo mejor es distraer la atención de sus conciudadanos con amenazas tan pavorosas como ineludibles e invencibles, a no ser por el querido tío Sam, tan fuerte, previsivo y sabio. Él sí los protegerá.

Sin duda, él los protegerá, pero no lo pueden cuestionar por sus métodos rudos. Al fin y al cabo, nada vale más que la vida de un usano, a no ser la de un sionista o cualquier otro halcón evidentemente superior.

Pero las de los demás, como las de los palestinos para los sionistas, valen apenas un poco más que nada.

En particular, las de los calificados como “terroristas”, así apenas sean unos niños totalmente ajenos a esos menesteres, no valen mayor cosa (o hasta menos que nada).

Con tan profundas reflexiones consideran conveniente terminar con esas vidas potencialmente peligrosas, antes de que ellos terminen con los nobles usanos o se nieguen a que los potentados saqueen sus riquezas para dejarlos en la miseria y el abandono después de la despojadora y destructiva faena.

Criminales a la carga
Retornando al pensamiento racional, tan reñido con los delirios de los promotores del terrorismo y sus víctimas mediáticas, es claro que el genocidio de pueblos es intolerable y nadie puede pretender tener derecho a adelantarlo, como dicen los sionistas que lo tienen respecto a los palestinos porque sus tierras se las prometió Yahvé a los descendientes de Abraham.

Sin duda, es un crimen propio de mentalidades perversas y egoístas características de seres involucionados, incapaces de concebir un futuro luminoso e irremediablemente casados con el pasado y la sangrienta Historia.

Pero cuando el genocidio se justifica como un acto de bondad (o virtuoso en alguna forma), la hipocresía agrava el imperdonable e inadmisible crimen.

Indica que sus promotores son degeneraciones genéticas absolutas que tenemos la obligación de desempoderar urgentemente.

La calaña de quienes así proceden es la más vil que pueda ostentar un ser humano.

La inmunda cosa que es Bush, presumiendo de sus crímenes, es la muestra más inmediata para las actuales generaciones de los extremos acostumbrados por los viles.

Se trata de seres absolutamente abominables y despreciables a quienes sólo alguien de su misma condición puede reconocerles algún valor.

Por eso los usanos tienen esperanzas pues -a pesar de Sara Palin y los asquerosos que la apoyan en sus campañas de odio e invitación al homicidio de los diferentes y de los contradictores, disfrutando de inmunidad e impunidad garantizadas por los halcones de Washington- las mayorías no tienen esos cerebros reptilianos de asesinos inescrupulosos y decididos a cometer cualquier crimen, por vil que sea, siempre y cuando puedan proceder sin riesgos para sus intereses y sus sucias vidas, convencidos de que son superiores a los demás pecadores, de modo que pueden matarlos y despojarlos de sus riquezas cuando se les antoje.

Para ello quieren inculcarnos que su tarea genocida es una misión divina. ¡Lo triste es que todavía haya quienes les creen!

Y ahí están los congresistas demócratas que la criminal fronteriza de Alaska ordenó matar, esperando a ver cuál sigue después de esa señora que quedó tan mal herida en medio de seis muertitos.

Anticipada y claramente había advertido que las palabras de Palin eran una sentencia de muerte considerando las fijaciones mentales, las obsesiones criminales, la perversidad, la hipocresía, la violencia y el bajo cociente intelectual de sus seguidores, todos tan “arrevolverados”, fusileros y “escopetados”.

En consecuencia, la política del “Tea party” representa el pensamiento de los potentados sionistas y sus compinches de la Mesa Redonda y demás organizaciones criminales asociadas (como el club de Bilderberg), cuya existencia y macabros objetivos cada vez conocen más personas, lo cual les resta poder de engaño y capacidad de maniobra a los grandes enemigos de la Vida.

Sus actos y sus ideas revelan la vileza absoluta de estos criminales que consideran virtudes los asesinatos y los genocidios, tanto como la tortura.

Son los mismos que se apropian del tesoro público para evitar pagar las consecuencias de la crisis que han causado con sus absurdas recetas neoliberales.

Para no dejar dudas sobre su condición de enemigos de todos, adelantan el despojo de los derechos civiles, económicos y sociales, y hasta de sus hogares, a sus mismos conciudadanos, víctimas ingenuas y crédulas que han sido convencidas, a punta de mentiras y manipulaciones, de que viven en el mejor de los mundos.

Es lo que caracteriza al contradictorio y falaz altar de la libertad y la democracia. Presunta (pero falsamente) constituiría la conquista más avanzada de la Humanidad en cuestiones de política y formas de gobierno, capaz de garantizarles a las masas las mayores conquistas posibles a las que podría aspirar la especie.

Se trata del Imperio genocida que tanto alaban los vendepatria, dedicados a arruinar a los pueblos que dominan, sojuzgan y explotan a su antojo aunque siempre acatando las directrices y las órdenes del respetado, admirado y envidiado Imperio.

Por esa sumisión, por ejemplo, el destrozo mortal de la biosfera que tienen programado los grandes monopolios mineros -ya contratado con los gobiernos canallas y apátridas de muchos países- es un designio de los potentados que de ninguna manera podemos permitirles que realicen.

De ahí la necesidad de quitarles el poder y la riqueza lo más pronto posible, pues la Naturaleza no permite más agresiones y la Humanidad está al borde de la extinción debido a las amenazas de guerras, pestes y hambrunas en que vienen empeñados hace años los potentados, evidentes enemigos de la Vida.

Semejantes amenazas son intrínsecas al sistema social y económico perverso imperante, abiertamente empeñado en destruir el hábitat común y sumir a las mayorías en las peores condiciones de vida posibles.

Otra prueba evidente de la ineptitud y la perversidad de quienes se sienten dueños del Mundo es su torticera y contraproducente conversión de la economía en un casino controlado por el capital financiero con sus exóticos “productos” o estafas sofisticadas.

Tales engaños están fundados en los delirios de una sionista atea y notablemente ignorante de las materias económicas aunque es la legítima madre del Neoliberalismo, admirada por Vladimir Putin, Ben Bernanke y los adoradores del Demonio, entre otros notables delincuentes internacionales de gran influencia sobre la sociedad.

También representan una espada de Damocles que amenaza la Vida gravemente, como nunca antes nada causado por la Humanidad.

Semejante realidad no les sirve sino a los criminales que la promueven porque consideran que estarán a salvo en sus búnkeres mientras causan la hecatombe universal que diezmará la población hasta casi extinguirla.

Antecedente mortal
El abiertamente genocida, despiadado e injustificado ataque atómico a Nagasaki, posterior al aterrador contra Hiroshima, convenció a todos los prudentes, a los cobardes y a los abyectos admiradores de los criminales, de que con esos monstruos tan poderosos, despiadados y peligrosos era mejor contemporizar y halagarlos para no pasar a ser sus víctimas.

Al menos, para los valientes y dignos, se puede justificar que no se hagan matar de los halcones mientras disponemos de la fuerza suficiente para cobrarles su desmesurada canallada atómica y demás azarosos delitos.

Las matanzas en Japón que lo sacaron de la segunda guerra, son los genocidios más macabros conocidos por la Humanidad hasta ahora y que sus autores están deseosos de repetir en todos los países díscolos porque, algún día, podrían cobrarles sus crímenes. (Parece que va a ser pronto, para fortuna de la Vida y la biosfera que están a punto de extinguir)

Por la amenaza nuclear de los desalmados criminales que presumen de ser la meca de la democracia y el ejemplo a seguir por todos los pueblos que aspiren a ser civilizados, se desarrolló la carrera armamentista que le dio poder nuclear a la Unión Soviética y a otros países.

Éstos lograron su hazaña disfrazándola de uso pacífico de la mortal tecnología. Es lo que pretenden hacer actualmente Irán y otros países aterrados con la perspectiva de ser víctimas indefensas de los halcones.

Naturalmente, la carrera atómica y todas las tecnologías que acudan a la energía nuclear, deben ser repudiadas y abandonadas a la mayor brevedad posible, pues hasta sus presuntos usos pacíficos producen una radiación nociva para la Vida, que dura millones de años.

No se requiere detonar bombas atómicas para que la radiación nos afecte. Y entre más desechos nucleares se acumulen, peor y más inminente será la ineludible catástrofe. Chernobyl y Three Miles Island impiden que lo olvidemos.

Despertar popular
Tenemos que aprovechar los aportes de Assange para recuperar la dignidad al conocer la catadura de los potentados que han decretado un gobierno mundial despótico en el cual las autoridades de los países serían (y ya lo son en muchos) meros sátrapas y cipayos al servicio del Nuevo Orden Mundial.

Pero no es sólo Assange sino el mundo entero el que está despertando, de modo que podemos proceder a crear la sociedad democrática global que reivindique el globalismo (o la globalización) como patrimonio de toda la Humanidad, y lo interprete como la desaparición de las jerarquías y los despojos que promueven por todas partes y siempre.

En la práctica significa la oportunidad y el derecho de concurrir a la solución de los problemas comunes que asisten a todos los que los afecten. Esto implica respetar el ámbito de cada problema a fin de no intervenir donde no nos incumbe o asumiendo funciones que les corresponden a otros.

Tal es el caso con la actual insurgencia de los conocidos como países islamistas. Deben construir su destino, nadie tiene derecho a imponerles soluciones ajenas a su idiosincrasia.

Pero todos tenemos la obligación de impedir que los sionistas y demás potentados interesados en promover la guerra y prolongar las dictaduras en todo el mundo, continúen apoyando medidas evidentemente antidemocráticas ¡a nombre de la democracia y violando las soberanías de los países!

Debemos arrebatarles la iniciativa a los potentados que han planeado monopolizar el poder real desde hace muchos años y creen que ya están a un paso de consolidarlo para inaugurar su Nuevo Orden Mundial despótico, resueltamente homicida y depredador. Si nos demoramos en reaccionar se saldrán con la suya.

La Humanidad enfrenta retos definitivos que exigen decisiones urgentes.

Al respecto es indispensable prohibir el consumo de combustibles fósiles y agro combustibles, para remplazarlos por los provenientes de fuentes limpias, que son bastantes y están suficientemente probadas.

No importa que Barak Obama nos engañe ocultándolas mientras demuestra gran sensibilidad y pretende impulsar las investigaciones que descubran lo ya descubierto y suficientemente probado

¿Será que piensa que todos somos usanos crédulos totalmente desinformados, dispuestos a dar la vida por el Imperio que los mata, como dizque hacían los gladiadores en Roma?

También estamos obligados a iniciar el desmantelamiento definitivo de todos los pozos de petróleo tanto como la recuperación de las tierras dedicadas a cultivar agro combustibles.

Igual hay que proceder con las que han sido inundadas por enormes represas capaces de acabar con la agricultura milenaria de Egipto, por ejemplo. Es el caso con la represa de Asuán que “resolvió” el problema de las inundaciones periódicas del Nilo, convirtiendo el país, otrora autosuficiente, en el mayor importador de trigo del mundo y robándole su seguridad alimentaria por obra de los negociados de sus vendepatria, tan apegados al poder y tan expertos en traicionar, mentir y defraudar.

Desde luego, en principio, todos los proyectos mineros tienen que ser cancelados, y deben ser clausuradas las minas existentes.

Su continuidad dependerá de decisiones democráticas tomadas por todos los afectados luego de un serio análisis de sus ventajas y desventajas para cada proyecto en particular, tras establecer los perjuicios que causa, sus repercusiones en el medio ambiente y en la calidad de la vida de las personas afectadas, y la duración y extensión de sus efectos.

En estos casos de agresiones evidentes al medio ambiente, cuyas consecuencias se extienden espacial y temporalmente, los dolientes somos todos los humanos.

Por tanto, todos tenemos derecho a intervenir en las decisiones que se tomen al respecto, pues todos somos susceptibles de sufrir las consecuencias del desastre ambiental y de la catástrofe energética. De hecho, actualmente todos somos sus víctimas, sin lugar a dudas.

Para ser eficaces, el primer paso es desconocer a los impostores que se han apropiado de la autoridad, el poder, la fuerza, la violencia y la riqueza.

Desde luego, como Mubarak, harán todo lo posible por conservarlos. El dictador egipcio se apegó abusivamente a un poder alcanzado con farsas electorales fraudulentas, y ejercido durante 30 años.

Afortunadamente lo han repudiado -a la vista de todo el mundo- esas mayorías que en las democracias serían las que deciden, según sostiene el más elemental principio de esta forma de gobierno.

Pero sin el apoyo del pueblo los potentados no son nada. Y las fuerzas represivas, si bien son dirigidas y controladas por elementos de confianza de los potentados y, por tanto, enemigas de los pueblos, están conformadas por pueblo que puede negarse a reprimir a sus hermanos.

Reciben órdenes y suelen obedecerlas, pero pueden comprender su posición social y voltear las armas contra los enemigos comunes, pues son las bases y no sus capitanes quienes controlan el grueso del poder represivo directo.

Potentados en decadencia
El desafío planteado en Egipto por el déspota es interesante. Esperemos que esa sociedad pluricultural, de musulmanes, cristianos y agnósticos, llena de juventud y aspiraciones a una vida digna, logre construir esa asombrosa sociedad que surja del ejercicio de la democracia directa que la Humanidad requiere para enterrar la Historia y dar vigencia a la Nueva Era.

Los manifestantes en la plaza de la Libertad (Tahrir) en el Cairo representan una expresión de la democracia auténtica que los traidores felones no podrán ignorar a pesar del cinismo del decrépito Mubarak, auténtica vergüenza para su pueblo.

Su salida se dio pronto a pesar de sus maniobras dictatoriales que no engañaron a nadie decente.

Por nuestro lado, el apoyo a los pueblos de Túnez, Egipto, Yemen y a los demás que sigan sus huellas, tiene que ser claro y contundente.

También lo deben ser las exigencias de libertad para Assange y de castigo para el repugnante Bush, sus socios y sus lacayos.

Las confesiones del mitómano genocida y psicópata no tienen atenuantes en el derecho. Y éste es la conquista más preciosa de la sociedad para regular las relaciones humanas, y lo será para proteger a los animales y a la Naturaleza.

El hipócrita, gastado e inadmisible pretexto de salvar vidas con que pretende justificar las torturas que ordenó, carece de cualquier valor en términos de dignidad y derechos humanos, pese a lo que piensen o prediquen los sórdidos halcones, reconocidos criminales en decadencia.

Cada vez están más desacreditados, a medida que los ciudadanos ingenuos se enteran de lo viles que son esos políticos y esos multimillonarios que les han hecho creer que eran honorables y especialmente dotados para gobernar y representar a los demás.

Inclusive, creen tener derechos sobre las vidas ajenas, de modo que pueden matar a su arbitrio e impunemente cada que lo deseen y por cualquier razón o sin ninguna.

La Humanidad sabe de sobra que son unos degenerados inescrupulosos capaces de cualquier crimen, no sólo por necesidad o vulgar ambición sino por un placer perverso que quieren presentar como gran virtud y muestra de prudencia y sensatez, incomprensible para los simples del pueblo, sumidos en la ignorancia gracias a la gestión de sus “representantes”.

Pretenden convencernos de que sus crímenes, tan burdos y atroces, son medidas preventivas y disuasivas, necesariamente radicales, que, dada su extrema delicadeza y superioridad moral, les duele tomar debido a su formación y sensibilidad cristianas (Jesús es el Dios del Amor), pero cuya responsabilidad personal sería sagrada, de modo que los obligaría a sacrificarse por cumplir con su penoso deber homicida y saqueador.

Consideran sus vilezas como medidas imprescindibles para el bien común aunque las víctimas no las entendamos. Pero los creyentes saben que la recompensa por tan singular sacrificio es lo que se conoce como el Infierno. Por eso son tan grandes. No temen condenarse para salvarnos.

¡Dios los bendiga! Pero que no deje de cobrarles sus canalladas y nos dé a nosotros la oportunidad de ayudarle a hacer justicia en la medida de nuestras capacidades humanas.

Es lo que les va a tocar a los egipcios con su verdugo, empalagado con el poder durante tres décadas durante las cuales se negó a escuchar a su pueblo dizque por defender la democracia.

¡Qué bandido tan ejemplar! Su suerte debe ser la de todos los que se le parecen y que hoy están aterrados porque se les llegó la hora de pagar.

domingo, 13 de febrero de 2011

RETOS UNIVERSALES, LOCALES Y PERSONALES

Por: Darío Botero Pérez
En honor del héroe ejemplar, Julian Assange,
cuya defensa y difusión de la Verdad 
 -que nos está salvando mientras derrota a los potentados-
todos debemos imitar, pues todos tenemos forma de luchar y aportar; basta ser dignos, abrir los ojos y decir la Verdad

¡Abajo la hipócrita justicia sueca, tributaria del Imperio,
enemiga de la Vida y la Verdad!

¡Que la justicia inglesa le conceda a Assange la libertad!

¡Castigo para el mitómano genocida, George W. Bush
y su corte de criminales!
  
La toma de conciencia  durante la época de las revoluciones es algo asombroso, como lo estamos presenciando a raíz de la insurgencia de los pueblos islámicos. 

El papel de Internet es fundamental en este inédito ejercicio de democracia verdadera que nos está permitiendo descalificar a los presuntos “representantes”, auténticos vendepatrias traidores  de sus electores y siervos de los potentados.

Por eso, la taimada Angela Merckel y el grupo de los 8 (G-8) se muestran dispuestos a censurar la red y demás medios de comunicación modernos, capaces de unir a todos los miembros de la aldea global.

Desde luego, los potentados y sus lacayos quieren tapar sus crímenes y revertir su descrédito, como si se pudiesen recoger las plumas tiradas al viento de la gallina desplumada. 

No quieren admitir su repugnante desnudez, que tiene espantada a la gente decente de todo el Mundo, ya resuelta a no creerles más y a cobrarles sus crímenes contra la Humanidad, la Vida y la Tierra.

Los ciudadanos no los queremos ni los necesitamos.  Realmente, nunca los hemos querido ni los hemos necesitado, pero su capacidad represiva, unida a su falta de escrúpulos y a sus mentalidades sicopáticas, cohibía a las mayorías para expresarlo. 

Pero ya no más.  Junto al respeto, les hemos perdido el miedo. 

Quienes tienen que temblar son ellos.  Ahí está Bush cancelando su viaje a Suiza. ¡Que se quede en su rancho rodeado de las nobles bestias, huyéndole a los castigos y disfrutando el recuerdo de sus crímenes, que tanto lo complacen pues, como psicópata, carece de conciencia!

Se desmorona su reinado, y nadie les va a ayudar a rehacerlo ni a impedir que se derrumben y vayan a acompañar al pionero Bernard Madoff por los próximos 150 años. 

A todos nos conviene quitarles el respaldo a los grandes enemigos comunes. 

De esta manera recuperaremos nuestra Vida y podremos dedicarnos a reparar el Mundo sin pasar por el cumplimiento de las aterradoras amenazas del sionismo y sus aliados de la Mesa Redonda, todos esos potentados interesados en diezmar la población y esclavizar a los sobrevivientes a las guerras, las pestes, los envenenamientos y las hambrunas. 

Según Ted Turner, estos sobrevivientes serían un 5% de la población actual.  Apenas pretende matar a 95 de cada 100, ¡Alma bendita!

La Historia se acaba a la vista de todos, gracias al esfuerzo de las mayorías siempre vilipendiadas pero, ahora, plenamente empoderadas de su grandeza personal, tan grande como la de cualquiera y no inferior a ninguna. 

Surge la Nueva Era como resultado de la expresión libre de los humanos íntegros dotados de las poderosas tecnologías de comunicaciones disponibles. 

Son la mejor conquista de la especie, las que a todos nos dotan de verdadera capacidad de decisión, sin intermediarios impostores que digan ser nuestros “representantes” mientras nos imponen tiranías y miserias.

Estamos dispuestos a despojarlos del poder y la riqueza que nos pertenecen a todos, para ponerlos al servicio de todos, sin mezquindades ni discriminaciones. 

De una vez por todas tenemos que acabar con el espantoso crimen que es el hambre.  Nunca más ningún ser humano ni ningún animal a su cargo, deberá sentirlo. 

Para lograrlo es indispensable superar el régimen jerárquico que perpetúa a los potentados por todo el Mundo.  Se requiere la instauración de una sociedad plana, horizontal, igualitaria.

Basta que nadie le reconozca autoridad a nadie, pero que todos le demuestren respeto a todos mientras las ideas, las opiniones, las propuestas dirigidas a resolver los retos comunes o desafíos públicos, sin importar quien las emita o las defienda, serán sometidas a una crítica despiadada, con el fin de depurarlas, completarlas y ajustarlas hasta lograr consensos. 

Las cuestiones de carácter personal, mientras conserven ese carácter, como las creencias religiosas o los gustos musicales, no tienen por qué ser objeto de polémicas y disensiones por el colectivo social. 

Pero lo serán si se meten en los asuntos públicos, afectando intereses comunes que a todos se les deben garantizar, como lo hacen los fundamentalistas musulmanes tanto como los sionistas, y no dejará de haber cristianos dispuestos a replicarlos en su afán de destruir la civilidad.

La imposición de leyes por parlamentos corruptos de “representantes” ha perdido cualquier razón de ser. Son una ficción del liberalismo burgués que ya no tiene ninguna justificación, pues todos y cada uno estamos en capacidad de representarnos.

Las leyes la hará el pueblo y serán permanentes mientras las mayorías las apoyen.

Eso es lo que los hermanos tunecinos, egipcios, yemeníes, y quienes se sumen a su revolución deberán hacer para evitar las calamidades que nos han trazado los potentados guiados por los intereses del sionismo expansionista, genocida y arrogante.

Para lograrlo, el único recurso válido es el ejercicio de la verdadera democracia, la directa, donde cada uno habla por sí mismo, sin presiones ni imposiciones, sin libretos ajenos ni límites territoriales arbitrarios, pues cada asunto público tiene su alcance, y cuando es mundial nos compete a todos. 

Desde luego, Internet es el medio apropiado, más accesible e idóneo para que el ejercicio de la democracia sea real.  Por eso tenemos que defenderlo de los potentados de todas las ideologías. 

Pretenden arrebatárnoslo después de que se convencieron de que en vez de controlar a las masas –que fue lo que anticipó George Orwell en su “1984” que se podría hacer con la teleinformática-, esas masas objetivo se están convirtiendo cada vez más en multitudes globales de ciudadanos conscientes, sujetos de su propio destino en vez de objetos pasivos de los potentados estúpidos que los han despreciado y subvalorado. 

Ahora, los enemigos comunes -aquejados de una bancarrota universal y definitiva que cuestiona todos los gobiernos de todas las ideologías en todos los países- se hallan desesperados, sin saber qué camino coger, dando palos de ciego. ¡Qué peligro!


Por eso, por ejemplo, -en un plazo de menos de dos años (Copenhague 2009 y Cancún 2010), a pesar del propósito desviacionista de los potentados, que proyectaban prolongarlo en el tiempo y embaucar cada vez a más ingenuos sensibles al desastre ambiental-, los cocos del calentamiento global y del cambio climático han sido oportunamente develados como recursos retóricos para desviar la atención mundial de problemas reales que pueden ser resueltos y exigen máxima prioridad, pero que los potentados se empeñan en agravar a las espaldas de todos. 

Las amenazas a la biosfera y sus contenidos vivos superan con creces la histeria orquestada por Al Gore. 

La opinión mundial se está quitando las vendas y entiende que el desafío del consumismo y la absurda doctrina neoliberal en que se sustenta son los que demandan atención urgente por parte de todas sus víctimas actuales y potenciales capaces de reaccionar; o sea, de los humanos no comprometidos con los depredadores que están acabando con todo para perpetuar sus inmerecidos privilegios.

Para ilustrar estas tesis, aporto algunos documentos que conviene tener en cuenta para depurar la visión personal sobre las tragedias reales que nos amenazan y que los potentados, sus auténticos causantes, intentan ocultar y tergiversar, aunque carecen de una interpretación coherente de la realidad, pues las estupideces de Ayn Rand y de los teóricos del Neoliberalismo, que aprovecharon sus delirios para armar una novedosa teoría “económica”, sólo explican la ineptitud de los capitalistas en su período de agonía.

A título de elementos de juicio, anexo un documento sobre el peligro de extinción que amenaza a las abejas; agrego otro que recoge distintas profecías sobre la debacle del 21 de diciembre de 2012; lo matizo y atizo con una reflexión sobre la vigencia de los derechos humanos, y concluyo con un serio análisis de la farsa sobre ese cambio climático, tan grave pero cuyas causas antrópicas apenas son parte del propósito deliberado por destruir la Vida que anima a los sionistas, indiscutibles amos de los potentados que nos asolan actualmente como un designio bíblico del “pueblo elegido”.

Las grandes amenazas serían la crisis energética y la crisis ambiental, de las cuales el calentamiento global o la proyectada destrucción de nichos sagrados de vida para extraer minerales, son expresiones tan concretas como la desertificación de las selvas o la deforestación de las ciudades por unas autoridades venales, cómplices de exterminadores, como sucede en mi bella Medellín, cada vez con menos árboles patrimoniales. 

Muchos desaparecen, aunque la ley obliga a reponerlos y protegerlos.  Pero algunos, todos ellos bastante frondosos y perennes, son remplazados por almendros o por maticas que también producen ingresos para los contratistas, tanto como comisioncitas para quienes los contratan, como es la costumbre en todas partes, pues la corrupción es un mal endémico de las democracias “representativas”, independientemente de latitudes y altitudes.

Los delincuentes de cuello blanco las consideran un justo y merecido reconocimiento de la sociedad a sus desvelados servidores, expertos en vivir de la función pública presumiendo de “representantes” de los ciudadanos cuyos votos, cuando no son ficticios u obtenidos de los muertos (como nos enseñó Gogol), los obtienen comprándolos o extorsionándolos.

No obstante, muchos de esos funcionarios no son elegidos en una justa abierta sino nombrados a dedo por los caciques electorales que se consideran dueños de la opinión pública, razón por la cual disponen a su arbitrio del tesoro común y de las instituciones republicanas.


La ruin y abundante contratación que sufrimos en Colombia durante 8 años de dictadura mafiosa abierta, cuyos autores gozan de impunidad y tienen bien aseguradas sus fortunas en paraísos fiscales, es una patética confirmación de la degeneración del sistema consumista exacerbado por el Neoliberalismo y que ningún lacayo ha repudiado pese a sus enormes perjuicios para los pueblos y la biosfera. 

Más bien tienden a confirmar las canalladas, como ocurre con la tétrica amenaza representada por las grandes empresas mineras (muchas canadienses), resueltas a destruir nuestros más sagrados nichos de Vida para “superar” la crisis, obtener ingresos frescos, mostrar rendimientos de la inversión en el gran casino de Nueva York (NYSE) y sumir a los pueblos, sin esperanzas de redención, en esa anhelada miseria diseñada por el club de Bilderberg y demás miembros de la Mesa Redonda.

En nuestra golpeada Medellín -manejada por el cartel homónimo desde los tiempos de don Fabio Ochoa-, durante las alcaldías de Sergio Fajardo Landaeta -reciente candidato presidencia, ahora aspirando a gobernador sin saberse cuánto cobra por prestarse a esa farsa electoral- y de su imitador, Alonso Salazar Jaramillo, nuestros frondosos y centenarios árboles son podados, primero, para poder garantizarles ingresos a los particulares dueños de motosierras y contratistas del Estado venal. 

Luego, mediante el desembolso correspondiente de fondos públicos, son talados por esos mismos expertos, orgullosos propietarios de dichas pavorosas herramientas mortales, muchos de ellos ex integrantes de grupos criminales  debidamente desmovilizados aunque no reeducados, pero excelentes trabajadores capaces de convertir nuestra tacita de plata en un hervidero invivible. 

Es el designio de unas autoridades ajenas a nuestra idiosincrasia y decididas a acabar hasta con la identidad de la ciudad para abrir vías rápidas de comunicación que destruirán el tejido urbano y aislarán y desarraigarán vecinos en nombre de lo que llaman progreso estas bestias depredadoras, carentes de cualquier sentido de pertenencia o de respeto a la población. 

Al mismo tiempo, a pesar de las promesas del alcalde rumbero, sigue el consumo del pésimo combustible fósil empleado por los vehículos que recorren nuestras calles y contaminan con ruidos, mugre particulado y gases venenosos, nuestro medio ambiente.

Se dice que tales combustibles (gasolina y diesel) poseen la peor calidad del mundo porque su contenido de gases venenosos y de partículas cancerígenas, capaces de causar enfisemas, multiplica por diez los máximos admitidos por la civilización del petróleo. 

Y eso que los produce nuestra empresa insignia, ya inscrita en la bolsa de Nueva York, ECOPETROL, cada vez más privatizada y más rentable, desde luego pues, además de los buenos precios del petróleo, a costa de la salud de los ciudadanos ahorra costos de refinación...

Naturalmente, aumentando la contaminación atmosférica y eliminando las fuentes de oxigeno que permiten atenuarla (esa frondosa e inestimable herencia forestal que nos dejaron nuestros ancestros, guiados por su acendrado espíritu cívico surgido de su amor legítimo a su terruño, del que carecen los advenedizos que se empotraron en la administración pública), agravan la crisis ambiental que tantas enfermedades de las vías respiratorias y de otros órganos causa pero que las autoridades le achacan al consumo de cigarrillo. 

Así eluden sus responsabilidades y agudizan los enfrentamientos dentro de la población porque, dada la insistente e insidiosa campaña de desprestigio con sus absurdos pero reiterados mensajes,  es muy difícil  que un no fumador deje de considerar como monstruos nocivos (dinosaurios los llaman) a los fumadores. 

Es lo que buscan las autoridades en todo el Mundo mientras adelantan sus campañas de exterminio y depredación, envenenando las aguas, el aire y los suelos sin que los no fumadores les pongan cuidado a tan perniciosas y mortales agresiones. 

Los fumadores tampoco se preocupan por eso.  La práctica de su vicio, cada vez más estigmatizado, no les deja tiempo más que para protegerse.

Debido a estas consideraciones, me animo a reenviar tres de las denuncias  públicas (“EFECTOS MICRO DEL NEOLIBERALISMO”, “NEOLIBERALISMO EN ACCION: CRIMEN SEGURO” y “MEDELLÍN OBRA CON AMOR”) que hice a principios  de 2010.

Sin duda, conservan su vigencia y aportan denuncias sobre el furibismo que han sido confirmadas por el tiempo y los acontecimientos develados hasta ahora y que, por cierto, tal vez no sean los más graves.

Como era de esperarse, las agresiones a nuestra floresta urbana siguen, de modo que mis denuncias no han generado ninguna respuesta de nuestras “autoridades” de la Alcaldía o del Jardín botánico.

Tampoco se han manifestado las Corporaciones Autónomas Regionales creadas con la Constitución de 1991 para proteger el medio ambiente, pero cuya catastrófica gestión politiquera ha impedido que tomen medidas racionales y eficaces para cumplir su objeto social. 

Como era de esperarse, son cómplices de los políticos y protegen a los contratistas depredadores dándoles, en el caso de los árboles patrimoniales de Medellín, carta blanca para talar y podar lo que se les ocurra, por encima de vecinos y dolientes legítimos, ciudadanos de verdad en vez de fuereños advenedizos indiferentes a nuestras tradiciones e irrespetuosos de nuestra herencia.

Pero eso sí, en esta misma vejada ciudad, venida a menos y controlada por la mafia, el derroche en pólvora y fiestas es notable e inolvidable.  Se quema el dinero y se desperdicia en fiestas mientras las catástrofes en los barrios de invasión no cesan ni se toman medidas para mitigarlas.

Es que el Neoliberalismo (como quedó claro con Obama, resignado al desastre causado por la BP en el golfo de México) les prohíbe a los Estados cumplir con sus deberes constitucionales de protección al ciudadano.  Y los gobernantes obedecen mientras se enriquecen.

Sólo los potentados disfrutan sus amores y su devoción incondicional, como lo ilustra el saqueo del tesoro usano por los banqueros ladrones y el correspondiente despojo de sus casas, sus derechos civiles y sus conquistas laborales a los “patriotas” no potentados pero dispuestos a dar su vida por defender los intereses de sus expoliadores.

La delirante doctrina ordena que todo tiene que ser privatizado en beneficio de los monopolios transnacionales y sus imitadores nacionales (lacayos desvergonzados).

Fue lo que planteó la sionista usano soviética Ayn Rand.  Después fue avalado por los académicos de la absurda teoría neoliberal (como el acreditado Milton Friedman, todo un Nobel de ese premio espurio que nunca contempló Alfred, el inventor de la dinamita).

De ahí que hasta emisiones de dólares devaluados -por una economía fracasada, cuya divisa tiene un valor negativo desde hace años debido al inmenso endeudamiento de la potencia decrépita, de modo que su emisión carece de cualquier respaldo real y no es más que otra medida de casino, absolutamente especulativa y típica de estafadores acostumbrados a enriquecerse con pirámides financieras- sean autorizadas por parte de Ben Bernanke, un decidido partidario de las tesis de Rand y director de la FED (Reserva Federal) en USA. 

Y con esos dólares totalmente depreciados y despreciables pagarán el derecho a apropiarse y destruir los terrenos inmensos que han resuelto convertir en eriales, cascajeros y desiertos mientras envenenan las aguas y condenan a las poblaciones autóctonas a la miseria y el desamparo eternos contando con la complicidad de los gobernantes vendepatrias.

En tanto, sus ridículos e incapaces seguidores (llenos de costosos postgrados obtenidos en universidades usanas de gran prestigio, lo que las hace tan costosas e inaccesibles) después del susto pretenden justificar tan absurdas medidas disfrazándolas de gran sabiduría e interpretándolas como genialidades de los gurús de esa fe infundada y ruinosa, totalmente anticientífica pero defendida por los vendepatria como “tecnocracia” incomprensible para la razón de las masas ignaras (pero lúcidas dentro de su timidez y sus complejos de inferioridad, aunque les choque o lo ignoren los potentados).

¡Qué farsantes tan incompetentes y perversos!  Ellos tampoco entienden nada, pero obedecen ciegamente.

Para nuestra tragedia, de esa escuela es el arrogante e inseguro ministro de Hacienda de la pobre Colombia, mi vilipendiada patria, manejada desde principios de los 1990 por los académicos de la Universidad de los Andes (que desplazó a la Javeriana, la de los jesuitas fundados por el cruzado Ignacio de Loyola).

O sea, a partir de cuando César Gaviria se ganó providencialmente la presidencia tras el asesinato -por orden de Pablo Escobar Gaviria, instigado por el peligroso abogado delincuente, Alberto Santofimio Botero- de Luis Carlos Galán Sarmiento, hijo de un conocido presidente de ECOPETROL.

Galán representaba la mejor carta del Establecimiento tradicional para enfrentar la embestida de las “clases emergentes”, como se dio en denominar a los mafiosos con inmensas fortunas (sólo comparables a las de Las mil y una noches) y ambiciones políticas, salidos a la luz desde los 1970.

Con Álvaro Uribe Vélez coparon la institucionalidad para deformarla a su antojo, poniéndola al servicio incondicional de sus protervos fines, nefastos para la patria que, todavía, no los ha castigado como se merecen. 

Tal vez le tocará hacerlo a los tribunales internacionales si el poder judicial colombiano es inferior a su misión y se deja amedrentar o comprar. Al menos, la orden de detener al mentor ranchero del chalán de Salgar abre esperanzas para la Humanidad de que la Justicia sí es posible. 

¡Cómo cambian los tiempos cuando las personas asumen su soberanía!

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