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domingo, 6 de febrero de 2011

EL 27 DE FEBRERO CONTINUA (ALLA Y ACA: TIERRAS ARABES Y BERBERES, TIERRAS NUESTRAMERICANAS)

Por: Roland Denis
Finalizando el año pasado murió Carlos Andrés Pérez, el último de los genocidas que ha pasado por la presidencia de la república. Con su tranquila despedida en las tierras gringas de Miami, murió quien se encargó desde las cimas del poder y la fuerza asesina que manejaba de partir nuestra historia en dos; antes y después del 27F. El problema para muchos de nosotros, más que los insultos tardíos, es sí esa historia partida de verdad ha concluido.

En al 27F se trata de una historia sabida pero incontable en el todo de sus detalles ya que cada quien, presente en aquellos hechos y sobreviviente de los mismos, podría contarla desde ángulos tan distintos que hace imposible el relato unificado. Yo les podría decir, como uno de los millones de cuerpos que participamos en los hechos, que como toda gran revuelta donde se decide entrar luego la revuelta misma a la final se hace dueña de lo que hacemos. Ella construye su lógica, en este caso una lógica que giraba sobre la acción coordinada de grupos que unos enfrentaban las fuerzas represivas mientras otros iban directamente por los bienes acaparados en los supermercados y sitios de venta de todo aquello cuanto se necesita y por lo general no se tiene; es el principio de la revuelta del pobre: vamos por lo que necesitamos para vivir y enfrentamos a los que quieren matar. La fuerza de los hechos desborda por completo cualquier montaje represivo, se politiza cada vez más el movimiento de masas, aparecen volantes y se vociferan consignas revolucionarias, hasta que comienza el genocidio ya con las fuerzas militares como protagonistas principales del mismo. Son más de 24 horas de matanzas y enfrentamientos que repliegan las fuerzas populares hacia las alturas de los barrios caraqueños, se dan largas confrontaciones tiro a tiro hasta que regresa el silencio, en este caso del sepulcro y la tristeza. Una semana más de ocupación militar de la ciudad y represión selectiva con centenares de detenidos, desaparecidos, torturados y pare de contar. De gran amado por los recuerdos populistas que inspiraba, CAP pasó a convertirse en el presidente más odiado.


¿Pero qué pasa luego?. El silencio no basta para callar los fondos de una realidad que ya se ha partido en dos porque la conciencia colectiva lo reconoce: el pueblo como una totalidad en pobreza y los explotadores que chupan de esta desgracia. Empieza una crisis irremediable del régimen democrático-represivo-representativo, expresada en una entropía interna que se manifiesta al interior de sus principales partidos –AD, COPEI-, se expresa igualmente en una ofensiva de la oligarquía contra sus propios aliados políticos y el régimen que los cobija, además de una desgarradura permanente dentro de las instituciones de estado. El estado y el régimen herido y autodestructivo tratarán todavía por diez años (entre las presidencias de CAP y Caldera) de imponer el plan neoliberal con nefastas consecuencias sociales y económicas pero expuestos a una resistencia popular férrea y muchas veces violenta (insurrecciones militares y populares parciales sobretodo entre los años 91, 92, 93) que a la final de los años noventa ha logrado generar un proceso unitario y masivo, llevando justo diez años después de la revuelta al comandante Hugo Chávez a la presidencia. Comienza desde entonces otra historia: lo que se quebró diez años antes ahora busca un camino de salida emancipadora; esa es la revolución bolivariana que comienza con la presidencia de Chávez y el llamado a constituyente.

Muchos opinadores y escritores ven el el 27F del 89 (el “caracazo”) el comienzo de una larga secuela de revueltas que se darán por más de una década en todo lo largo del continente nuestramericano y generarán las condiciones para el establecimiento de gobiernos de izquierda y centro-izquierda, algunos de ellos con discursivas anticapitalistas y anticivilizatorias (caso de Venezuela, Ecuador, Bolivia). Es una mirada válida viendo en esta fecha un punto de partida de una historia nueva. Pero también lo podemos ver como unos de los puntos finales de un genocidio continental que comienza en los años sesenta, desata la lucha guerrillera, llena de dictaduras fascistas el continente, hasta concluir en las guerras centroamericanas, con centenares de miles de muertos y desaparecidos en su agenda conjunta. La Colombia de hoy es el único lugar de extensión de esta tragedia sangrienta. Allí no termina más bien se agudiza con uno de los mandatarios más vendidos y malditos que ha gobernado nuestros pueblos, superando ampliamente a CAP e incluso a muchos dictadores en estas virtudes: el jefe narcotraficante y paramilitar Alvaro Uribe, cuya instalación en el poder le costó a los colombianos tantos o más desaparecidos y muertos que los que hubo en todas las dictaduras del cono sur…esa historia continúa como un resago de la historia que pareciera imposible de superar envolviendo al régimen oligárquico y paramilitar interno como las propias fuerzas populares e insurgentes: todos quedan atrapados en ella, unos triunfando otros perdiendo…por ahora.

Hoy podríamos decir que el “caracazo” se presenta como una encrucijada de final y comienzo histórico donde salen a la palestra con rostro muy claro los dos grandes polos de la historia de estas tierras desde mediados del siglo pasado: la brutalidad de los aparatos de poder que desde la independencia para acá han garantizado nuestra condición de neocolonias al servicio de los múltiples imperialismos instalados en la región y de regímenes liberales de teatro manipulados a placer por las grandes burguesías locales, siendo en este caso CAP uno de sus mejores retratos. Y en el otro polo el síndrome marginal-urbano, síntesis final de toda esta historia de saqueos e hiperexplotación continua, convertido, luego de inmensos esfuerzos resistentes e insurgentes de innumerables movimientos y organizaciones populares-obreras-campesinas-indígenas a lo largo del siglo XX, en un sujeto combatiente y esperanzado, también desesperado por encontrar una salida feliz y libre a su situación presente y arrastrada en la memoria de largas generaciones hacia atrás.

Pero es también una encrucijada cualitativa de inmensa importancia para la formación progresiva a lo que puede entenderse como un programa autónomo de liberación que se dispersa entre todos los laberintos de la “multitud” como ahora se le llama. Desde ese entonces ya no se trata solo de un problema de “liberación nacional”. A su vez el “socialismo real” para ese entonces se está desmoronando solo, develando una amarga historia de mentiras y doctrinarismos carcelarios; se entra más bien en lo que sería un largo proceso popular y constituyente enfilado hacia la recreación entera de otro mundo posible y deseado donde se radicalizan y multiplican en significados tres principios básicos de la política moderna: el principio democrático, el principio de soberanía, el principio del derecho a la vida.
El tipo de confrontación sangrienta que tiende a terminar, al menos para ese ciclo histórico 1960-1990, y la historia nueva cruzada por la insurgencia urbana y hacia el centro de Suramérica la insurgencia indígena, de esta manera va produciendo nuevas verdades de liberación que en los primeros años del siglo XXI se convierte en un hecho político inaugurado igualmente en Venezuela.

Ahora bien, mientras hablamos de la muerte de CAP, casualmente algo más de diez años después del comienzo de la “salida emancipadora” que inicia la revolución bolivariana a nivel continental, cobra derecho la pregunta si de verdad esa salida se está produciendo o hay algo que la está bloqueando. En otras palabras si de verdad el 27 de febrero del 89 como movimiento libertario y apertura histórica de nuevas verdades, nuevas esperanzas, nuevas formas de lucha, nueva visión estratégica, nueva visión del poder, es una rebelión que ya no necesita regresar ya que hemos logrado construir otra realidad.
En estos días el escritor uruguayo Raul Zibechi, hacía un análisis respecto a la revuelta en Bolivia en contra de subida de precios de los combustibles decreta por el gobierno en Diciembre. Sabiamente el compañero destaca que efectivamente se trata de una revuelta masiva y popular que nada tiene que ver con derecha alguna, donde además recuerda el 27F venezolano, pero en este caso contra un gobierno de izquierda. Reitera que ella es a su vez la continuidad de muchas revueltas continentales que le dan una línea de continuidad a la historia de las resistencias populares en los últimos veinte años, sólo que en este caso es un gobierno de izquierda y sus políticas el gran rechazado. Una revuelta entonces, igualita que tantas otras anteriores desde el 89, hecha por los mismos que llevaron en este caso a Evo Morales a la presidencia, pero en contra de quienes toman y convierten en palabra de gobierno las verdades y sueños nacidos de estas revueltas continentales. Demasiado importante este detalle del análisis que trae consigo una advertencia básica al futuro inmediato.

Reinterpretando las palabras de Zibechi, entendemos que en el fondo lo que tenemos que ver es que las características singulares y el mensaje político de fondo de todos estos movimientos de revuelta desde el 89, hace imposible que con las mejores o peores intenciones, con los personajes más proféticos o más cuestionables a su cabeza, no hay gobierno anclado en estos viejos estados que pueda “divertir a las masas” con palabrerías, políticas clementes y nuevos formateos del poder constituido, hasta cooptar por completo las potencias liberadoras que nacieron desde entonces. Bolivia nos indica que el sentido profundo del 27 de febrero no ha terminado: se recrea en una nueva historia menos sangrienta, hasta ahora, esperanzada claro que sí, pero donde se siguen reproduciendo las mismas desgracias de aquellos oscuros pasados: principalmente la desigualdad, la exclusión, el saqueo de nuestras tierras, la corrupción como norma operativa de los poderes. Añadamos un nuevo y calamitoso fenómeno: la burocracia convertida en agente de pacificación, cooptación y criminalización de la revuelta. Una burocracia “revolucionaria” pero encerrada en las estructuras corruptas de unos estados a su vez cada vez más atrapados a la dinámica del orden capitalista mundial.

El cuerpo de CAP estará muy muerto pero su fantasma, todo lo que él simboliza, incluso como agente asesino, sigue presente como tragedia que nos persigue y encierra. Pero a su vez, los mismos que CAP asesinó por miles siguen siendo en espíritu una rebelión viva. No hay manera, porque no estamos suscritos a la lógica representativa y protoestatal de la política burguesa, de que exista un quien que represente y disuelva este especie de “ciclo épico” que han vivido los movimientos populares. Con ello no estamos declarando imposibles las derrotas o un final definitivo y triste de esta linda y dura historia, eso también puede pasar. Lo cierto es que al igual de lo que pasó con las luchas de independencia hay una “intuición de masas” nacida desde aquel 27F que es terca y consecuente: y es, como recordaré una y otra vez la manera en que Pancho Villa llamaba a sus enemigos, tanto los “hijos de puta” como los poderes y estructuras que los amparan tienen que ser derrotados y sacados de estas tierras en una batalla que sabemos que será larga, dura y compleja. Y en esto no hay “dialécticas” mediatizadoras. La revolución en curso sin duda alguna que en ese sentido es plenamente bolivariana.

Tomando lo que viene pasando estos días a lo largo del Magreb (norte de Africa) y el medio oriente árabe, es estimulante ver como ese 27F, aparentemente lejano, como se reproducen exactamente las características de esa rebelión: masivas, consecuencia de largos procesos de acumulación de fuerzas y rebeliones menores, sin organizaciones políticas y líderes inmediatos visibles y reconocidos, nacidas de los laberintos de la exclusión urbana, con una dinámica política interna que se cualifica con la rebelión misma y multiplica su capacidad comunicante, afortunadamente para ellos sin la barbarie genocida que nos tocó vivir, al menos hasta ahora y con el perdón de los centenares de caídos que han sufrido los primeros tiros mortales. Son las rebeliones mayores o menores en Túnez, Sudán, Egipto, Argelia, extendida hacia Jordania y la misma Arabia Saudita. Igual que nosotros, no parecieran capaces en estos momentos de quebrar por completo las estructuras despóticas impuestas por los imperios yankee y europeos. Las maniobras de transición “para que nada cambie” están en curso, bajo la frustración e impotencia colectiva. Pero seguramente también entienden que la revuelta en sí no basta, que la huida o repliegues de los déspotas tampoco, que hay una suma de hechos y saltos cualitativos que faltan y que lo grandioso de la revuelta es que le da nacimiento al sujeto y las nuevas verdades que en adelante lo va a hacer posible. Los imperios y sus bases nacionales despóticas poco a poco se desmoronan en su lógica de caos y muerte. La rebelión contra ellos al fin se extiende por varios continentes.

Con esperanza podemos decir: el alma de la intifada se prueba invensible, es también el alma del 27F y también el sentido de la nueva rebelión boliviana. Le guste o no a quienes se les pidió liderizar los primeros pasos del proceso efectivo de liberación. Parece que los pueblos esta vez, en el siglo XXI, no están dispuestos a someterse a los engaños y traiciones que vivió más de la mitad de la humanidad en el siglo XX y sus respectivas revoluciones. Todo esto entra en un todo transformador y combatiente donde cualquier orden de gobierno va a llevar palo si no es consecuente con el mandato y el sueño colectivo sembrados en los deseos radicales igualitarios, democráticos, soberanos, vitales. Acordémonos que el gobierno de Túnez de Ben Alí se instaló en sus comienzos por el año 87 como un gobierno “socialista” y terminó en la descomposición total al servicio de los europeos. El poder siempre corrompe y desgasta hasta los más pintados, pero si los pueblos no siguen esa vía la historia y sus canales libertarios están salvados.

Recordemos para terminar dos consignas que nacieron con la rebelión del 27F y su desobediencia esencial:
¡No hay pueblo vencido!
¡Cualquier sumisión será nuestra derrota, sólo la acción soberana del pueblo es libertad”!….allí está su espíritu vivo…

domingo, 31 de octubre de 2010

Guerrillas Comunicacionales, Milicias Populares: una maravilla… pero ya va a propósito de la diferencia entre victoria hegemónica y victoria política

Por: Roland Denis


Acaban de inaugurarse formalmente tanto las milicias populares o “bolivarianas” al tiempo que se le dio vida a algo que acaban de llamar “guerrillas comunicacionales”. La primera de ellas en un acto majestuoso en la Avenida Bolívar donde se invitó a hablar a una bella muchacha de la UNEFA, dándose un discurso guerrero y soberanista que le sacaba las lágrimas a cualquiera.

Las “guerrillas”, más modestas, más “caraqueñas” aparecen en un acto presidido por Jaquelin Farías pero donde las caras adjuntas de algunos compañeros y compañeras de vieja data en la pelea por la comunicación libre y alternativa daba la sensación de esperanza y de victoria. Dos figuras que de inmediato han sido objeto de un terrible odio acusador por parte de los periódicos y pantallas oligárquicas: como debe ser.

Dicho a ese nivel y uniéndolo con otras muchas figuras de lucha y poder popular lanzadas desde el mismo gobierno, todo va viento en popa. Y en efecto lo es así si lo vemos desde el punto de vista de la realización formal o nominal de un programa histórico construido y reivindicado por las corrientes de lucha popular más importantes sobretodo entre los años ochenta y noventa. Programa hecho por pedacitos y desde miles de cerebros una vez superados los límites nacionalistas y deterministas que ofrecían los programas revolucionarios construidos entre los años sesenta y setenta. Es el momento en que se le da nacimiento a un pensamiento centrado en el protagonismo popular y no en la “nación” como entelequia programática.

Las “milicias populares” por ejemplo es un principio de organización de la propia guerra popular que cobra vida fundamentalmente después de la rebelión del 27 de febrero y la evidencia para todos que sólo una “línea militar de masas” fundida en la propia dinámica y evolución de la organización popular de base podía crear las condiciones de una insurrección victoriosa; línea de lucha central para ese momento. Es por supuesto una herencia directa de las inmensas enseñanzas que deja la lucha del pueblo vietnamita en el principio del “pueblo en armas”. Prueba de su precario pero firme desarrollo comenzando los años noventa: el protagonismo central que juegan esas milicias en La Vega, Manicomio, el 23 Enero, los Valles del Tuy, en el golpe del 27 de Noviembre del 92, donde los militares insurrectos no pasaron de tres aviones dando vueltas, unas bombas y sin saber que hacer; verdades por cierto que el militarismo sembrado nunca ha dejado conocer.

Las “guerrillas comunicacionales” es una idea posterior que tiene que ver con la misma complejidad que va tomando la lucha comenzando el siglo XXI en donde empieza a evidenciarse el inmenso vacío de poder comunicacional que había –y hay- para ese entonces y la necesidad de hacer congruente la idea de poder popular, proceso popular constituyente, en el plano comunicacional. Recuerdo un documento hecho por un amigo que no lo menciono para no rayarlo conmigo, donde se nombran explícitamente las “guerrillas comunicacionales” y otras unidades de combate comunicacional a ese nivel que por cierto han tenido cierto desarrollo en Ávila Tv con más o menos acierto. Que linda coincidencia verbal el día que Humberto Eco, tamaño gigante de la semiología, también empezó a hablar de “guerrillas comunicacionales”, situándolas como el único camino efectivo para contrarrestar el poder imperial a nivel mediático. Incluso, poniendo en ellas la esperanza de que aparezcan nuevos tejidos simbólicos, sintaxis y nuevos significantes que revolucionen los lenguajes.

Hoy en día, en principio, para felicidad de todos o al menos los que estamos metidos en este pleito, guerrillas de la comunicación y pueblo en armas por vía de sus milicias, están en la calle, públicamente y respaldadas por un gobierno que según parece hace suyo el programa histórico. De hecho, este no es el único terreno donde ese programa han venido pasando a veces de la manera más sorpresiva: el día por ejemplo que Chávez reivindicó al fin los Consejos Comunales, la democracia revolucionaria, más adelante el socialismo pero entendido no como modelo de estado y gobierno sino como producción colectiva de una política de liberación, ni se diga el momento que se reivindicó ese sueño perdido de izquierdistas marginales y ultrosos –más o menos lo que éramos- me refiero a los Consejos Obreros y el principio del control obrero sobre los medios de producción.

Ahora se vuelve a despertar el modelo centenario de las Comunas autogobernantes y productivas, la “pedagogía liberadora” que se nombra en la ley de educación…¿no será que Chávez no es más que un “anarquista enclosetao”?...otras cosas de central importancia como la territorialidad indígena, tierra al campesinado, recuperación popular del espacio urbano, sistemas de producción y distribución autogestionarios y alternativos, desarrollo y diálogo de nuevos saberes y tecnologías, hasta llegar al punto cardinal de la estrategia continental y la integración nuestramericana.

Probablemente me olvide de algunos puntos también reivindicados, en todo caso visto desde esta perspectiva podemos decir que con figuras guerrilleras y milicianas como las reivindicadas esta semana, además de toda una cantidad de deseos y sueños contenidos en ese programa que jamás se elaboró ni se aprobó formalmente en ningún lado; se “escribió” desde la propia dinámica intelectual de “multitudes” como le gusta decir a Negri y que han sido puestos sobre la palestra pública, convirtiéndose en parte del imaginario social que se ha interiorizado en algunos millones de compatriotas –espero no exagerar-, lo que tenemos y podemos aplaudir es una victoria hegemónica extraordinaria, donde el liderazgo y luces de Chávez sin duda alguna han sido un factor determinante. Es una victoria fabulosa de quienes han sido los “fabricantes colectivos” de esta rebelión que sigue su curso. Un paso clave, perfectamente teorizado por Gramsci, en donde el sentido común ligado a los valores y modos de vida dominantes es sacudido y violentado por una nueva conciencia crítica que comienza a ser capaz de imaginar y empezar a materializar los formatos básicos de un nuevo mundo: la sociedad comunista.

Esto no es poca cosa, es quizás mucho más de lo que esperamos: vaya a saber si estamos en lo correcto diciendo que es la primera gran victoria de la “revolución bolivariana”: la socialización del programa histórico original entendida como victoria hegemónica del pueblo en lucha. Es ese llanto alegre de muchos militantes de otras latitudes que vienen y oyen como aquí se habla con poder de cosas que habían tomado por perdidas definitivamente. A pero en medio de todo esto hay un problema o dos problemas demasiado pesados y a estas alturas más que peligrosos.

Empecemos por aclarar que la misma experiencia de este proceso nos ha dejado perfectamente en claro que no es lo mismo vencer en el plano hegemónico que la victoria en el plano político. Son dos dimensiones de una misma causa que se pueden acompañar en un mismo tiempo, como fue por ejemplo el inicio de revoluciones como la soviética, la china, la cubana, pero también se pueden distanciar avanzando en una y aplastando la otra y a la final acabando con las dos. La victoria hegemónica se juega en el plano de las ideas, la victoria política se juega en el plano del poder. Se juntan ambas cuando la política liberadora construida original y colectivamente se ha consolidado como nuevo poder. Y a la final pareciera que una revolución no puede arrancar y vencer si no se ha vencido en estos dos planos. Nuestra política a la final es nuestro verdadero poder.

El primer problema está allí y ya nadie lo niega. Es muy bonito y hasta maravilloso hablar de milicias, guerrillas comunicacionales, consejos obreros, ¡de socialismo!, etc. Es divino saber que el mando principal de la nación: el gobierno nacional, le ha dado la gana de apoyar esos sueños por la razón que sea. El problema fundamental es si estas figuras suponen ciertamente una liberación de las relaciones humanas y productivas, una expresión profunda de autonomía de clase, un nuevo modelo de poder que se democratiza y horizontaliza, y no son una manera de reproducir lo mismo utilizando los lenguajes y figuras emancipadoras construidas por un pueblo para su propia liberación. Desgraciadamente demasiados ejemplos de esta última opción sobran.

Si esto ha ocurrido en forma generalizada es porque no hay victoria política aún, ¿y porqué no hay victoria política si las ideas están en la calle?, ¿qué lo impide? Versiones pueden haber muchas y las hay, desde que el problema es el propio Chávez, el problema de que esta sino la otra cúpula –es decir con la que “yo” me identifico- la que está en el poder, el problema de los límites de la democracia burguesa, la corrupción, la burocracia, que todo lo bloquea hasta las explicaciones deterministas sobre la tragedia de nuestros patrones culturales y la condición de sociedad colonizada y monoexportadora que somos, etc. Pero hay un punto innegable. Siguiendo los patrones al menos de nuestra izquierda política, hay que “meterse adentro y dar la pelea allí”, unos dicen para “limpiar la mierda” otros para acabarla destrozando desde dentro.

La mayoría de los que están “fuera” también apoyan la idea y acompañan o sostienen a los de adentro. ¿Y que pasa? Que cuando se está dentro, lo que ha pasado objetivamente y más allá de las razones individuales, es que se diluye la “voluntad política de quebrar” y desde afuera no se responde, se diluye también esa voluntad política de base hasta convertirse muchas veces en un retrato al carbón de lo que está adentro. Las estructuras y sus chantajes internos y externos se chupan la voluntad, mimetizándola con ellas y si insiste sencillamente es despedida. La “idea” como hegemonía conquistada queda por tanto en el limbo y pierde su fuerza y empuje movilizador original, es decir, muere y se transforma en un signo inútil y hasta despreciado muchas veces…pobre de Saman.

En concreto hablemos entonces de milicias populares y guerrillas comunicacionales, ¿cuáles serían a nuestro parecer las condiciones mínimas para que estas figuras que son parte de la victoria hegemónica sirvan realmente a la victoria política? Una “guerrilla comunicacional” tendría que deslastrarse no sólo de los lenguajes burocráticos y los ladrillos de propaganda que han invadido los medios públicos y buena parte de los “alternativos”. Ella ha de ser una un destacamento de la palabra emancipada, esa palabra que es capaz de gritar lo suyo sin mediatización burocrática ni privatista alguna. ¿Será posible por ejemplo que estas guerrillas llenen las paredes de Caracas pidiendo la expulsión del control burocrático de las empresas expropiadas, exijan subida de sueldos y salarios en un momento inflacionario agobiante, pidan la libertad de Sabino y demás dirigentes populares presos, exijan se termine la represión policial en los barrios contra la juventud, griten la expulsión de paramilitares y directores de policía que controlan el narcotráfico, y etc., etc.? ¿Será posible que estas guerrillas se organicen y distribuyan y decidan sus mensajes y sus contenidos mediante un sistema propio y autónomo que las convierta en un poder real? ¿Será posible que aprendan realmente lo que es un funcionamiento guerrillero y no una pantomima de muchachos disfrazados y manejados en un juego de títeres perfectos solo apto para actos y ceremonias?...

Igual podemos decir de las milicias, pregunta única que determina lo esencial de ellas: ¿se van a fundir estas en la lógica de unas viejas FFAA que en esencia no han cambiado para nada o van a ser realmente un cuerpo fundamental del “pueblo en armas”, que elije desde abajo sus propios mandos en la misma medida que se va formando, organizando y extendiendo sus ramales por todos los laberintos de nuestros espacios de pobreza? De no ser así o algo así o mucho mejor que eso, considero que habrá sido inútil la victoria hegemónica o al menos inútil seguir intentando la materialización política de esa victoria desde dentro los espacios de los poderes constituidos; conclusión que por otras razones ya vividas mucha gente comienza a tomar siguiendo el sentido común libertario de un pueblo en rebelión.

El segundo problema es mucho más urgente y su salida muy incierta. Supongamos que una ola que en algún momento llamamos de “rebelión antiburocrática” no sólo se vea emerger como en efecto ya se percibe en muchas zonas y efectivamente se actúe en consecuencia, es decir, se abra el espacio de “otra política” que rompa con la memoria y actualidad del movimiento popular administrado que tenemos. Esta ola por supuesto iría directo al desarrollo de un poder de base que garantice la victoria política de la revolución. No obstante aún siendo así el ciclo de tiempo que este proceso rebelde exige para su maduración y expansión pareciera que en estos momentos es mucho mas largo que la rapidez con que decae un mando político corporativo y burocrático que ha bloqueado por la mayoría de sus rincones la posibilidad de la victoria política revolucionaria y con ello ha empezado a ser el principal factor de desgaste del ideario revolucionario que ha ganado tanta hegemonía. En otras palabras, están matando las ideas impidiendo que florezcan las nuevas relaciones humanas y de poder que supone su realización y con ello la victoria política de las mismas. Las ideas mueren en una podredumbre burocrática que intenta administrar la voluntad política de quienes se inspiran en ellas y proseguir su lucha, así como en la ceguera de los movimientos populares que no ven esto o no les conviene verlo.

Esto, más todos los desastres de gestión, ha acelerado tremendamente el desgaste político del gobierno. Decadencia en términos de legitimidad política que está afectando a todo el chavismo con creces, dentro de sí mismo incluso, pero también y sin duda el liderazgo de Chávez quien ya no se puede distanciar con la misma facilidad de su entorno político y gobernante. Desgraciadamente este es un tiempo decadente que corre más rápido, al menos hasta los momentos, que los tiempos ascendentes necesarios para que se de una respuesta que se atreva a alzarse contra este fenómeno que afecta a todo el proceso revolucionario, con o sin chavismo o chavistas. A consideración, punto fundamental por tanto: acelerar las condiciones para el desarrollo de un sujeto popular que garantice la victoria política de este proceso

…sería hermoso ver en día próximo a las milicias populares tomando esa cantidad de ministerios y gobernaciones que hay dirigidas por unos verdaderos hampones, a los consejos comunales y demás organizaciones de base conjugando las condiciones para la formación de consejos territoriales de gobierno y cambiando el rostro de nuestras ciudades, acabando con todos los monopolios de propiedad, a los consejos obreros y campesinos expulsando todos estos burócratas de los espacios productivos expropiados, a las guerrillas comunicacionales agitando y convocando a respaldar masivamente esta acción revolucionaria…no hay pueblo vencido.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Carta a un Amigo a propósito de la crisis del ANMCLA - La sopa crítica del movimiento popular

Por: Roland Denis

Primera Parte
Carlos, te envío estas primeras líneas con la idea, como te proponía, de ir sistematizando a dos manos algunos elementos que recojan al menos ciertos puntos donde queden registrados los aspectos críticos mas relevantes de lo que es hoy el movimiento popular. Si te parece atraviesa o pon las opiniones tuyas como mejor creas a partir de estas primeras letras que te dejo. Por supuesto, aprovecho para ello la crisis particular por la cual pasa el anmcla por segunda vez donde creo tu tienes mucho más que decir que yo, pero a la vez me parece particularmente relevante esta crisis ya que proviene de un campo militante donde en principio la claves teóricas y los principios y metodologías de la práctica utilizados eran aparentemente los mejores blindados en contra de toda forma de autodestrucción que provenga de los torniquetes más corrosivos que nos otorga la política y la vida misma dentro del mundo capitalista y de muchos de los elementos mas degrandantes que heredamos de la propia historia del movimiento revolucionario. Como mínimo me refiero a: corrupción, pérdida del sentido ético y libertario de la vida, delegación representativa del poder, monopolización del mando, monopolización de la información y el saber, división entre dirigidos y dirigentes, sumisión al estado y los poderes constituidos, dirección personalizada y no colectiva, ausencia de una práctica real emancipatoria, ausencia de transparencia dentro de las relaciones de camaradería y organización conjunta, encubrimiento discursivo del vacío de una política real de liberación, posición y acción crítica limitada o eliminada gracias a las relaciones de conveniencia interna con gentes o instituciones del poder constituido, la organización o el campo militante en general se convierte así en un fin en sí mismo y no en una herramienta real, autónoma e integral de liberación, es la instrumentalización total del campo revolucionario.

Advertencias respecto a la presencia y reproducción de todas estas –y otras- prácticas tan corrosivas y negadoras del sueño revolucionario como tal y a la vez, el reto de forjar un campo militante que aporte con su ejemplo y su propia pedagogía activa, es decir, con su propio trabajo revolucionario, a una nueva cultura política deslastrada en todo lo posible de semejantes prácticas de dominio y sumisión, era posiblemente el patrón ético-político fundamental tanto del PNA (Proyecto Nuestra América) y todas sus derivaciones locales, movimientales y políticas como de muchos otros colectivos que nacieron al calor de la guerra contra el sistema y sus instrumentos de poder y que de alguna manera constituían eso que llamamos la corriente histórico-social. El blindaje original teórico y práctico no era una maravilla pero al menos era algo importante, trabajado y en muchos casos probado, quiero decir, no era algo de locos y de puristas utópicos alcanzar niveles importantes de emancipación frente a semejantes prácticas de dominio y sumisión, con todas las limitaciones de nuestra caribeña esencia y todas las limitaciones del actuar dentro de un contexto que, desde finales de los años ochenta hasta el año 2004, se acercó y ralló por milímetros la situación de guerra total de clases. El ver nacer escuelas, colectivos, redes, entramados clandestinos, nudos comunicantes, experiencias comunitarias, luchas de base que se liberaban al menos en buena parte de tanta corrosión heredada y encarnada era de alguna manera la prueba de fuego de que sí era posible lo que algunos llamamos hoy esa otra política. Vencer parecía entonces establecer una estrategia definitiva para convertir esta dura prueba en un acto expansivo y hegemonizante que envolviera cada vez más al campo popular y quizás parte de un estado totalmente debilitado por la crisis interna y estructural que vivía y vive sin poder lograr ningún consenso dentro de las clases dominantes que lo reactive como maquinaria eficiente de dominio y menos aún un modelo de poder que pacifique a la sociedad frente a él. Se trataba entonces de multiplicar en la base y de alguna manera utilizar de la forma mas inteligente los puentes con ese estado debilitado pero dirigido por un gobierno de fachada altamente progresista y defendido hasta con la vida por nosotros, aquello que desde hace mucho tiempo llamamos acumulación geométrica de fuerzas. En principio esto tenía que funcionar, conseguimos la fuerza mínima necesaria, derrotamos el enemigo fascista mas peligroso, tenemos un horizonte claro. Razón por la cual incluso en el año 2004, que es desde mi punto de vista el año donde el movimiento popular llega al pico de su capacidad autoorganizante y de fuerza probada particularmente en lo que fue el referéndum presidencial, empiezan a conjugarse escenarios de organización autónoma y movimientos socio-políticos como fue el propio PNA-M.13A, pero podemos contar varios más tanto sectoriales en el movimiento indígena, campesino, obrero, comunicacional y urbano, como políticos, que se planteaban a sí mismos ser esa plataforma de poder expansivo y hegemónico que convertiría la revolución bolivariana en una verdadera rebelión antiburocrática y un estallido de poder popular y libertario con vocación nuestramericana.

Sin embargo la amarga historia ya hoy nos prueba que lo que terminó pasando fue todo lo contrario. Ese acto expansivo y hegemonizante desde lo pequeño a lo extenso en el campo horizontal de lo social y desde abajo hacia arriba en relación a la presencia o influencia directa sobre el territorio estatal y de gobierno, terminó siendo por un lado una efectiva multiplicación del campo popular organizado pero cada vez más fragmentado y cada vez menos autónomo y sin visión autogobernante, es decir, administrado directa o indirectamente por los diversos entes de gobierno. Y por otro lado, una relación con fuerza cada vez menor y con actitudes de simple sobrevivencia táctica frente a las instituciones de gobierno, los burócratas consentidos de turno y las mismas políticas, discursos y prácticas del gobierno en general. Pero esto no es todo, pasa algo mucho mas grave y es que aquellos elementos tan corrosivos de dominio y sumisión reaparecen y empiezan a reproducirse como plaga imparable dentro del campo popular organizado, incluyendo sus vanguardias mas probadas e incluyéndonos por supuesto como corriente libertaria y nuestramericana. Para algunos este fenómeno de degeneración política tuvo sus saldos sangrientos y posterior sumisión a cualquier jefe notorio del chavismo (ya conocemos algunos en Caracas), otros casi venden todo su acumulado y espíritu naciente de lucha como es el caso del FCEZ para convertirse en correajes ministeriales, otros se diseminan entre lucha caudillezcas y fraccionales, caso de la UNETE, otros se reducen a luchas parciales peleándose hegemonías locales o institucionales (esto se da mucho entre los colectivos culturales y comunicacionales), algunos muy pocos pasan a una posición de confrontación al gobierno donde la mayoría se disuelven, otros se derechizan y en algunos casos les ayuda a conservar y multiplicar en algo su fuerza como es el caso de la corriente C-CURA, pero cada vez mas sindicalizados y unas lindas cuotas de sectarismo antes superado, otros quedan totalmente neutralizados y peleando cuotas de subsidio como es el caso de los CTU, redes de consejos comunales avanzadas, etc, otros simplemente se burocratizan por completo y pasan a ser cuadros medios de gobierno con influencias cada vez menores en la misma medida en que el gobierno pasa a ser controlado por las tendencias mas derechizantes, corruptas, militarizantes y corporativas que siempre hubo dentro del chavismo antes y después del 92.

Y en lo que se refiere a lo que originalmente se articula como PNA y el intento de condensar orgánicamente su acumulado histórico que no fue poca cosa, probablemente a mi modo de ver el acumulado mas importante de la izquierda antisistémica en los últimos veinte años, en el M.13, tu sabes bien, en Aroa ustedes provocan una primera e importante división sobrevalorando su propia fuerza de aparato concentrado en el ANMCLA y fetichizando a la vez el ¨basismo¨ que a la final, a mi entender, no es ni puede ser ninguna política, es una falsa identidad (falsa porque no hay ningún movimiento que sea estrictamente y únicamente ¨de base¨, y aunque se sea de tal siempre hay tareas que no son de tal como tu bien sabes) lo que a la final terminó siendo una autopista para la despolitización del mismo espacio militante que ustedes liderizan y una instrumentalización total del mismo alrededor de un discurso antiinstrumental y libertario. En otras palabras rompen sin razones políticas sino de distancia y ruptura con personalidades erróneas a su modo de ver -a lo mejor con razón- quizás conmigo en particular, posiblemente por ser el mas confrontativo hacia el gobierno y por tanto el menos conveniente, perdona pero así lo interpreto, y ¨liberarse de los emblematicos¨y ustedes asumir una ¨dirección oculta¨ de algo que terminó siendo su propio calvario. Lo cierto es que de la sobrevaloración aparatera de fuerzas, la falta de una política alternativa, la falta de un criterio colectivo de dirección, la fetichización de la militancia de base y la posterior sumisión al engranaje de dependencia con el estado que ustedes construyen, mas toda una cantidad de historias particulares que no conozco, entiendo ha pasado lo que ha pasado entre ustedes, que a mi modo de ver, y te lo digo con toda la tristeza, originalmente era un triunfo del pueblo en su potencia comunicante. Y que mas allá de anmcla o de este aparato u otro, nosotros como un todo militante y articulado sí construimos una política comunicacional liberadora y comenzamos una práctica real probada que a la final hemos sido incapaces de expandir y realizar en tanto tal y al contrario la fuerza acumulada la hemos disuelto en gran parte entre las prepotencias de la autosuficiencia y la ausencia de un criterio profundo de clase donde entendamos los límites, las potencialidades y las lealtades debidas a los propios acumulados luchados por nosotros como pueblo y punto. Ahora claro, lo del PNA no termina allí, el otro pedazo del M.13 que siguió su ruta también se disuelve pero por la actitud contraria a la sobrevaloración y la prepotencia, se disuelve en la subvaloración de sí mismo y la preferencia a la final de cuadros fundamentales y emblemáticos entre nosotros que después de la asamblea de Carora, desdeñan totalmente sus resoluciones y prefieren jugarse la opción del internismo dentro del PSUV, sin otra política que no sea el reconocimiento del liderazgo abrumador de Chávez y la imposibilidad de girar por fuera de su guiatura sea cual sea (otra vez las idealizaciones y fetichizaciones, esta vez del ¨pueblo¨y su supuesta opción chavista y caudillista), estemos de acuerdo o no, botando a la basura mas de cuatros años de esfuerzo de construcción orgánica autónoma hecho a su vez sobre un largo acumulado. En otras palabras, no ven otro poder sino el que le es mas externo y mas extraño y prefieren jugársela allí, con sus grupos de influencia inmediata, diseminándose ellos mismos entre fracciones o simples presencias individuales con cuotas limitadísimas de influencia dentro de algo donde buscaron oxígeno y mas fuerza pero donde no hay ni aire donde respirar libertad ni poder alguno para nada ya que ese partido por sí mismo no potencia nada que suponga un poder de liberación. Es en definitiva una maquinaria electoral, un sindicato patronal de gobierno, un escenario mas de propaganda oficial, un juego infinito de trampas y oportunismos para pelearse cargos y representaciones y si acaso un testimonio desde lo interno del terrible descontento que hay en gran parte del chavismo de base que es su parte mas interesante y mas invisible por supuesto. Mas adelante ahondaré mas en esto, pero a mi modo de ver, esta historia final y autodisolvente del M.13A y lo que viene sucediendo en estos momentos en el ANMCLA, o ¨Comunidades al Mando-PNA¨ (perdona pero no se muy bien cual es la diferencia) pero sobretodo la nueva situación en que nos encontramos política e históricamente después de once años de gobierno autodefinido revolucionario, en mi opinión dan por terminado el PNA como hecho político real. Quedan sus principios, claves básicas y metodologías pero eso a su vez tiene que ser profundamente revisado porque más allá de sus aportes que creo son importantes e imborrables, son sobretodo sus propias debilidades de concepción política y por ende de construcción estratégica de fuerza lo que explica su incapacidad de sobrevivencia en general y no solo de sí mismo en sus expresiones internas sino de la propia degradación política que vive el mismo movimiento popular, entendido el PNA como algo que no era un aparato, o un campo cerrado liderizado por este u otro grupo, sino un lugar y una idea síntesis que ha estado presente transversalmente dentro de los ideales, metodologías y estrategias de gran parte del movimiento popular en Venezuela y por qué no, de algunas de las inspiraciones mas nobles y creadoras de la revolución bolivariana, ideas que se expandieron con muchos nombres y apodos además de PNA. A mi modo de ver lo que viene entonces después de este justificado final es el cuestionamiento a fondo de todas estas premisas y sobretodo su ambigüedad frente al problema de poder que se quedó simplemente en caracterizarlo en lo que respecta al poder despótico capitalista y burocrático pero sin tener para nada claro respecto al que hacer en caso de que estalle o entre en una crisis como la que vive hoy día y desde hace rato. Explicando de esa manera la razón de un debilitamiento relativo tan incompresible y del mismo tamaño como lo fueron las expectativas creadas los primeros cuatro o cinco años de esta revolución. Y por obligación contraria ir aportando a una “otra política” que solvente por lo menos en parte estos inmensos vacíos aunque aún falten muchas claridades que al menos yo no soy capaz de atrapar ni de ver, creo que solo lo podrá ver la “razón de todos”, la “ciencia política del pueblo” agregamos hoy.

En todo caso toda esta situación de la vanguardia social mejor probada por supuesto facilita que las prácticas sociales que derivan de la multiplicación de escenarios populares de organización menos formados o con menos historia o se queden enredadas en su propia sumisión al poder constituido o neutralizadas en su aislamiento como es el caso de los movimientos obreros, campesinos e indígenas en resistencia que no logran su meta fundamental del control productivo y territorial que demandan centralmente. Otros patinan entre eternas demandas laborales, de servicios, de vivienda, etc, sin encontrar por lo general salida y juicio que no sea el del desprecio y la acusación de enemigo. Se traicionan incluso a sí mismos al apoyar personajes verdaderamente vomitables abortados por la propia maquinaria oficial de filtraje respecto a quien sí y quien no ha de estar en puestos de decisión y representación, sin lograr otra cosa que el reconocimiento lastimoso y manipulante de estos vómitos. Ya sabes tu todo lo que esto significa sobretodo en estos momentos en que el sector mas reaccionario y antilibertario de gobierno, como decía, se impone a sus anchas sin mayores cuestionamientos de parte de Chávez que no sean declaraciones, imputaciones o hasta humillaciones públicas a sus allegados inmediatos pero sin mayores consecuencias y por tanto con cada vez menos miedo a estas mismas declaraciones propias del espectáculo mediático y la búsqueda permanente de la legitimación del liderazgo personal de Chávez, que es su objetivo.

No haber expandido y fortalecido desde la relaciones reales de vida unos valores y una visión política emancipatoria a nivel social y de estado, supuso entonces lo contrario, facilita por un lado una descomunal burocratización del espacio de estado con sus naturales despotismos, y por otro, va convirtiendo los acumulados populares de organización en una espejo ético y político de este proceso reactivo, hasta llegar a nosotros mismos, a los nudos mas blindados y radicales en principio, lo que a su vez también facilita la reproducción dentro de ellos de todo tipo de conductas miserables y sumisas que quiebran y destruyen con toda maldad lo construido sin que el enemigo haga nada especial para ello. A la final entiendo que con mayor o menor intensidad y desfachatez los correajes burocráticos de estado logran algo fundamental a su sobrevivencia: poner a una enorme proporción del campo popular militante a girar alrededor de las dádivas del presupuesto de estado y de quienes lo controlan coyunturalmente, o del cargo burocrático ofrecido, siendo por tanto un movimiento subsumido en gran parte a los sueños del capitalismo monoproductor y rentista ahora agigantado y que hoy se transmuta en capitalismo de estado, socialismo o como gusten llamarlo. De esta misma manera muchísimos y muchísimas de esa esfera definida como militante se sienten obligados a limitar su acción y su palabra a un criterio de conveniencia propia, es decir, ese mismo entramado burocrático logra convertir los intereses grupales de carácter material y político en los mejores ideólogos de la autocensura y la impotencia movilizadora, bajo un atroz argumento repetido: “para que haya revolución y perdure nada puede rebelarse, todo debe aquietarse”, una nueva ecuación física descubierta en este nuevo siglo: ahora parece que para que la materia se transforme ningún átomo ha de chocar y moverse fuera de las mínimas velocidades permitidas y preestablecidas por fuera de la propia materia. Claro está y esta por demás decirlo, que todo esto debilita de manera bestial al menos la revolución que hemos soñado, debilitando a la larga no solo ese sueño loco y a lo mejor imposible, también la misma “revolución” que hoy se condensa sobre el mando político de estado y su proyecto corporativo. La reactivación de un número cada vez mayor de prácticas de despotismo, clientelismo y saqueo es señal de muerte hasta de quien solo habla y engaña con el lenguaje contrario de su perversa conciencia que es el lenguaje de la liberación. Y si no se han dado cuenta están muchos mas locos que nosotros. Con la libertad, cuando ella deja de ser una formalidad, no se juega y menos aún se manipula.

Pero en fin preguntémonos entonces porqué llegamos hasta allí y efectivamente detallemos algunos de los vacíos esenciales que deben explicar en algo lo sucedido, condición previa para remontar camino sobre una nueva visión de esta historia. Partiendo sobre la base de que, a pesar de las degradaciones cualitativas y debilitamientos políticos reales, quedan y siguen reproduciéndose noblezas y campos de batalla resistentes y liberadores por todo el territorio, hoy obligados a darse a sí mismos un verdadero proyecto político y una estrategia de acción.

Segunda Parte

Tenemos entonces un campo popular donde la conducta desleal e inmoral frente al propio espacio de hermandad militante llega en muchos casos a convertirse en virtud legitimada (legitimada por el cariz de los personajes que hoy controlan el gobierno) del “más vivo”, del “más audaz”, del “ganador de la partida” frente a los que se han quedado austeros y sin aparente poder o que en todo caso hay que dejar en esa situación. Es la misma tragedia que vive la revolución española desde el momento en que todo el gobierno repúblicano se somete tanto a los dictámenes de la URSS de Stalin y los intereses partidarios y corporativos que la rodeaban, hasta darse el lujo en plena guerra civil –que comenzaban a perder- de redireccionar sus fuerzas militares y ponerlas en contra –hasta aplastarlas o absorberlas- de las milicias populares autorganizadas ligadas a la CNT para quienes era imposible derrotar el fascismo sin hacer la revolución social y libertaria al mismo tiempo: perfecta y justa visión que compartieron en su momento los mejores leninistas y los comunistas libertarios ligados al anarquismo, traicionada de manera flagrante por los mandos de una república en pleno desmoronamiento. La historia se encargó de probar que toda esta traición solo sirvió al enemigo mayor y a la barbarie condensada en las fuerzas fascistas. En nuestro caso, este descalabro ético con mayores o menores intensidades no viene de “seres malvados” que quieren destrozarlo todo. Definitivamente el problema no es personal, es político, es social, es cultural, aunque existan eminentes responsabilidades individuales al respecto tanto en las alturas del poder como en los planos bajos del movimiento popular.

Tu y yo Carlos tenemos que saber y develar cuáles son nuestras responsabilidades propias en ese sentido, directas o indirectas, pecados mayores o menores, las deslealtades cometidas ante todos aquellos presupuestos que nos constituyeron como corriente histórica, no por afán confesionario y culposo, sino por necesidad política de ayudar a liberar precisamente estos terribles errores, dichos y admitidos desde el ser universal que somos como militantes; callarlos es matarnos al menos en esta opción de vida, es callar la verdad revolucionaria que nos trasciende y que necesita ser oída por quienes retoman el camino. En cuanto a mí creo que la ceguera del momento, el afán de crecer y afianzar poder como corriente sin invitar a proceder en forma clara a actuar respondiendo única y exclusivamente a la “necesidad revolucionaria” a la “necesidad de quiebre” apartada de toda “dialéctica” oscura –o por lo menos de criterios “critico-amables-imbéciles”- con el poder constituido, prefiriendo al respecto circular alrededor de interminables debates o asambleas con intereses que estaban en realidad conspirando contra esta posibilidad, me convierte hasta hace poco, hasta hace unos dos años quizás, en un “cabrón crítico” (que es quizás peor que el cabrón simple, llano y feliz con su condición) de la “contrarevolución burocrática y corporativa” que hoy tenemos encima. Yo he ayudado sin duda a crear una cosa terriblemente cobarde que por allí llaman el “chavismo crítico”, “izquierda chavista”, etc; posición ambigua y miedosa de sí misma que en realidad nunca ha tenido la valentía de desarrollar una polémica abierta y transparente dentro del llamado “proceso” en la medida en que se cristalizan dentro de él posiciones cada vez más hegemónicas y reaccionarias. Una cosa tan absurda y como te digo cobarde que me ha llevado a concluir que fue mucho más limpia y heroica en lenguaje Mariateguista la actividad que llevé adelante junto a muchos otros compañeros –y que tu visitaste muchas veces- desde el viceministerio que me toco dirigir entre mediados del 2002 y el febrero del 2003. Allí éramos todavía los tontos ingenuos, pero guerreros y apasionados, que creímos que al fin la historia se había liberado, que entre otras cosas podíamos poner contra la pared a la casta de corruptos y traidores, civiles y militares, que ya empezaban a pulular por todos los laberintos de gobierno y abrir el tiempo de la revolución social. Razón tuvo Chávez de sacarnos rápido de allí, el turno era para ellos no para nosotros. Para que gane “nuestra historia” todavía faltan algunos capítulos más, algunas claridades y unas cuantas batallas que aún no hemos dado.

Concluyo esta parte, sintiendo toda la pesadumbre por el error cometido, reconociendo que la primera de las razones por las cuales hemos llegado hasta este punto es una descomunal ausencia de voluntad de poder. Jugamos al marginal, al fin reconocido, deslumbrado por el hecho, capaz de traicionar lo más esencial de toda lucha que son sus principios con tal que se mantenga ese reconocimiento que rápidamente habrá de convertirse en dádivas económicas, regulares sitiales dentro del poder burocrático, bellas relaciones con el mismo y privilegios comunes y normales a este status (viajes, recursos paralelos, etc). Como bien lo hemos discutido un millón de veces nuestro poder no es la cantidad de puestos y lugares desde donde “dictar medidas” para que una supuesta sociedad bajo nuestros pies nos obedezca, mucho menos el número de “buenas relaciones” que tengamos con los amos de turno de la burocracia. Nuestro poder es el poder de quien tiene la fuerza para quebrar esta situación, hasta lograr las condiciones para que el pueblo se sienta emplazado, fruto de las mismas consecuencias des-ordenantes que acarrea el acto de su rebelión, a sacar lo mejor de sí, su mayor creatividad y capacidad de lucha y sobrevivencia, sin otro mando que el que este sea capaz de darse a sí mismo. No habernos centrado en ello creó una conducta sumisa en muchas esferas de organización ya logradas que rápidamente rebotó en cualquier cantidad de formas de deslealtad a toda ética revolucionaria.

Una situación así es el mejor de los terrenos para que florezca una subjetividad política mediada por el miedo (donde no hay “poderosos” y dignos, hay miedosos y sumisos); miedo a lo que puedan decir, hacer o castigar seres por encima de nosotros en la escala jerárquica de la sociedad clasista y desigual que muchas veces no son más que seres imaginarios que viven al interno de nuestros traumas psicológicos y que constituyen los grandes censores patológicos de nuestra conducta tendencialmente u originalmente libertaria. El círculo vicioso se repite. Del miedo y la sumisión pasamos al silencio y la desmovilización, del silencio al mejor oportunismo de los “vivos”, de allí a cualquier forma de deslealtad con la lucha misma. Es un reflejo desde lo íntimo a lo colectivo de las relaciones humanas que se reproducen al interno de muchos estamentos institucionales del estado donde las relaciones de jerarquía impuesta y de humillación, de censura y persecución, se repiten por doquier, reproduciendo a su vez actitudes tomadas por el mismo Chávez frente a sus colaboradores directos a nivel público. Nunca olvidaré las palabras de una señora de barrio en Puerto Ordaz que decía frente a una adeca que Chávez más que cosas le había devuelto la dignidad al pueblo. La situación que estamos viviendo es que esa dignidad ganada sin duda comienza a desintegrarse entre toda esta cantidad de patologías del silencio y el miedo. Vaya a saber lo que dirá la misma señora hoy en día.

¿Pero formalmente en que deriva todo esto o al menos cuál es uno de los síntomas más característicos dentro del comportamiento discursivo de muchos movimientos populares?. Aquí sí quiero referirme al anmcla en sus últimas etapas, tu dirás si estoy equivocado o no. Un contexto de organizaciones que van viciándose de la propia pobredumbre que aborta por todas sus fronteras el aparato de estado, en vez de “renovarse” o “transmutarse” en una herramienta poderosa y heterogénea de liberación como aspiramos hasta hace unos años, hace lo mismo que la propia monotonía discursiva que hoy fastidia a millones con el “socialismo” y la “revolución”: se restringen a repetir discursos preestablecidos, la mayoría de ellos muy radicales en su versión anticapitalista y antimperialista, pero donde se palpa a leguas su ausencia de alma, de transparencia, una incapacidad patética de “hablar directo”, de expresarse “desde nuestra verdad” (en códigos de pueblo) , una tristeza rocosa donde no hay síntoma alguno de humor e ironía, de disposición de burla hacia lo que nosotros somos (porque eso no nos hace mas libres y reales), de verdadera poesía, de denuncia soberbia y sin comas ni amabilidades de lo que son los abusos y desmanes de todas las formas de opresión y crimen que giran alrededor nuestro bajo la fachada de estado, del orden burgués o los múltiples “paraestados” y “paraempresariados” que lo van sustituyendo. En fin, se vuelven discursos brutos y desapasionados donde ni siquiera se investiga el lenguaje mismo, el romper su orden y estructura, entender y develar sus nuevas formas de manipulación de la inteligencia colectiva, derivada de mas de cinco siglos de imposición castellana, académica y televisiva en los últimos tiempos. Es un discurso sin sujeto correspondiente, por tanto no una forma de discurso sino un “formalismo discursivo” que preserva la fachada mientras deshace su proyección real. En ese sentido creo que ustedes dentro del anmcla cayeron pero “de culo” en esa situación, incluso manejando un lenguaje mucho más irreverente y aparentemente des-formalizado y libertario por huella de origen. Me recuerdo el volante muy lindo que ustedes sacaron en la campaña “por todas nuestras luchas”. Que más irreverencia pedir, pero en realidad esta campaña no estaba diciendo nada. Había por supuesto la voluntad de autonomía, de la reafirmación del “nosotros” como algo que aparentemente no se confunde con los poderes constituidos ni los sujetos políticos constituidos. Bien, pero a la hora de la chiquita si te pones a ver era el “discurso de nadie”, donde nada se diría de frente, donde no existía “carta de lucha” alguna que se le pare de frente al orden explotador como es, lo denuncie, lo increpe, le exija, hasta lo amenace si es necesario, dicho desde un “alguien” real que si es realmente “sujeto concreto de una lucha” (¿no será que para esquivar este vacío se utilizó tanto a la muy real y verdadera resistencia indígena del Perijá?) . Creo que el final de esa campaña, la desgraciada división de la movilización en dos toletes (viste la traición como conducta) por parte del frente campesino, en realidad devela su propio vacío, su simple formalismo y la ausencia de una razón de lucha mas allá de las consignas, el darse una presencia formal dentro del juego de influencias al interno “del proceso”. En una carta que acabo de conocer asqueado al leerla de un notorio directivo del anmcla –para no echarle paja a nadie- en ella se dice, refiriéndose a esa división que ustedes tuvieron en el 2007, algo como “no importa por los “desviados” nosotros nos quedamos con la “marca”, con la “marca capitalista” –del amncla-, y luego mas adelante agrega, algo como “a esos desagradecidos indiesitos mejor darle su millonsito y se acabó”, creo que hay algo más real y transparente en este lenguaje y por supuesto terrible. Esto si no es ningún formalismo es el testimonio de lo que comenzaba a gobernarnos como conducta totalmente ausente de cualquier parámetro ético y político de liberación y una sustitución de ello en un oportunismo atroz de manejar los acumulados históricos del movimiento popular como “marcas capitalistas” que pueden darnos buenos dividendos (a un “nosotros” mucho mas chiquito y privado por supuesto), contradiciendo radicalmente lo que expresan nuestras formas y nuestros mensajes discursivos públicos. ¿Eso no es exactamente lo que hacen los mafiosos del gobierno utilizando el acumulado genérico de la “revolución bolivariana”, su lenguaje, su memoria, su verdad?.

Termino esta parte reafirmando entonces que la ausencia de una verdadera “voluntad de poder” y la degradación de nuestra palabra en un “formalismo discursivo” terminan siendo las condiciones básicas para que lo que tanto intentamos destruir termine siendo el espejo de buena parte de nuestras conductas dentro del propio proceso. Aquí no hay culpables exclusivos, evidentemente y estoy convencido de ello, de alguna manera desde las condiciones concretas en que se vence en el 98 y el 2004 (fin de la conspiración mayor con el referéndum) lo que hemos llamado “revolución bolivariana”, la tendencia a que esto se de era inevitable. Teníamos que pasar por esta experiencia y tomar conciencia de ello, precisamente la falta de un lineamiento claro de acumulación, estrategia y construcción de poder, ayudó a que nos desbaratáramos en gran parte por el camino y termináramos arrinconados por las conductas y valores hegemónicos dentro del enemigo que hemos querido derrotar. Ayuda sin duda este país petrolero sin un proletariado productivo que se asiente en algo más sólido que los discursos, los sueños y las manipulaciones de orden. Es fundamental entonces una “nueva ratio productiva”, una “nueva ratio comunicante” y una “nueva ratio de poder” que llenen los contenidos de “otra política”. ¿Qué podemos hacer entonces?.

Obviamente, que estemos en la situación que estamos, que el Anmcla, como el M.13A, como PNA, como muchos otros acumulados históricos del movimiento popular prácticamente hayan desaparecido o se hayan fragmentado en mil pedazos o disuelto en su condición ético-política, no significa de modo alguno que el costado más noble e irreverente de las clases trabajadoras y resistentes organizadas hayan desaparecido con ellos. Más bien démosle la bienvenida a este justo y merecido final de las siglas recogiendo y reivindicando lo mejor de su memoria. Reencontrémonos por supuesto con muchos de los innumerables individuos y colectivos que estando o no organizados dentro de esta u otra corriente en algún momento, hoy en día configuran un verdadero florero de resistencias locales, obreras, campesinas, urbanas, indígenas, que podrían darle una vuelco fabuloso a esta revolución y sacarla por el grito de la “patria buena y libertaria” de la catástrofe anunciada que tiene si aquí no pasa nada. A la historia lo que se quedó en la historia, pasemos ahora a “otro tiempo” mucho más exigente desde el punto de vista de la creatividad política. Espero que tú y el espacio colectivo dentro del cual militas en estos momentos, compartan con sinceridad y transparencia esta idea.

Para terminar solamente me gustaría puntualizar algunas cosas que ya hemos venido trabajando con muchos compañeros, compañeras, que tiene mucho que ver con este problema del poder y la gracia comunicante. Se habló en algún momento de construir un “no-estado”, ¿pero qué quiere decir esto?. La verdad es que la historia reciente nos probó que con semejantes abstracciones no queda otro destino que darnos y darnos contra la pared. El poder o se lucha por el lado clásico, acumulando y tomándolo como dios manda, con estrategias leninistas, socialdemócratas, fidelistas, chavistas o lo que sea, o el poder lo amarramos desde otro lado construyendo y multiplicando espacios de igualdad y libertad que ni el estado imperial ni el nacional puedan destruir. Creo que la segunda modalidad de visión es el auténtico camino que debemos seguir reivindicando. Pero un momento, esto significa construir una estrategia y una metodología para ello que no solo puede quedarse en “ganar hegemonía fuera y dentro del estado”, “fortaleciendo y expandiendo los acumulados autónomos del movimiento popular”. Si alguna vez hablamos de “Proceso Popular Constituyente”, creo que todavía sigue siendo una visión justa al momento. Ahora, ya estamos en posibilidad, y allí sí hay que reivindicar la productividad organizativa de la “revolución bolivariana”, de convertir este principio estratégico en algo mucho más visible y territorializado de espacios de autogobierno popular que vayan poco a poco sumando contingentes, articulándose, planificando y proyectando las cosas de manera que ellos mismos se entiendan como una “nueva república” profundamente proletaria y rebelde en formación, adversa clara y tajantemente con todos aquellos modelos republicanos ya sean corporativos-burocráticos o liberal-oligárquicos que tenemos encima y que a la final son la misma paja por más odio que se expresen. Si más adelante habrá que caerse a tiros con todos estos órdenes de la opresión mundial y nacional, es muy probable, pero ese no es el punto de partida, es el destino inevitable de la lucha libertaria. Una república sin fronteras previas que en su visión de espacio rebase lo local y lo nacional y cuyo tiempo no sea el de los ciclos periódicos de la política electorera o la diatriba de espectáculo, sino el de los “ciclos rebeldes”, con otro ritmo y tiempo, más apegados al desarrollo de las necesidades y calidades crecientes de la subjetividad política del pueblo. Cada acto político triunfante así sea en lo más humilde, nos debe llevar a un nuevo horizonte autogobernante y enseñarnos nuevas metodologías de construcción de fuerzas (que por cierto hay que empezar a diseñarlas ya, “invedecor” fue muy útil y concreto, pero a mi entender también le pasó su momento) donde se haga más visible y se autonomice cada vez más el mando popular y autónomo. ¿Y frente al estado qué?. Por lo vivido aquí solo queda una alternativa clara que evite una guerra ciega y vanguardista. Existan amigos o no, existan “camaradas” ganados con esta política o no dentro del estado, ese no es el punto, el problema fundamental es como establecer con el una relación de “equivalencia de poderes” con los organismos de estado, siendo estos quienes debe admitir y ser obedientes a los acuerdos en cualquier esfera; son los que tienes “las armas y la chequera de la renta” no nosotros. Fuera de esa relación de equivalencia lo demás es sumisión, con todas las consecuencias que ya conocemos. Y en caso de que el estado no acepte otra cosa que la sumisión, es decir, es un estado burgués sin nada que lo niegue al interno tal y como viene confirmándose, pues viejo no queda más que la resistencia, la desobediencia, la insurrección, en sus distintas intensidades. Pero con un fin que ahora tiene que estar muy claro: si el estamento burocrático que vive de los acumulados históricos del movimiento popular tanto a nivel intelectual como a nivel socio-político, quiere imponer relaciones de sumisión, como es el caso, entonces no queda otra salida que una respuesta clara donde peleemos el poder. Lo que si no podemos ser es gobierno y antigobierno a la vez. Por principio no defendemos gobiernos, mucho menos gobiernos sujetos a los órdenes del estado burgués, defendemos la esperanza revolucionaria y su tiempo infinito, y si es necesario nuestro propio gobierno. Pienso que si somos consecuentes en ello será mucho más fácil visualizar todas aquellas cosas que llena nuestros sueños: espacios comunicantes, movilizantes, ocupantes, productivos, alternativos e imprescindibles a construir si queremos darle forma a esa esperanza.

Buen hermano, que su cuerpo regrese curado y nos ayude a todos a volver a elevarnos y superar los límites de la tierra donde nacimos, abrazos militantes y desobedientes, roland

Victoria táctica derrota estratégica, algunos hechos políticos, una foto

Por: Roland Denis
Fecha de publicación: 25/11/08

No quiero entrar en demasiados detalles de balance electoral que son siempre muy engañosos y terriblemente subjetivos. Hay números y poderes constituidos relegitimados que son el único dato objetivo que dejan la práctica delegativa y representativa de la democracia electoral. Desde ese punto de vista el PSUV ha tenido una victoria táctica extraordinaria. Recupera mas de un millón de votos y se queda con 17 gobernaciones mas las dos terceras partes de las alcaldías.

Distinto es si lo miramos desde el punto de vista estratégico. Es decir qué zonas, espacios, puntos de fuerza, fundamentales se toman para preparar una ofensiva mayor dentro de una batalla total. En ese sentido la victoria de la derecha oligárquica es sustancial. Tomaron los cuatro estados y regiones más importantes desde el punto de vista poblacional, electoral, industrial, económico del país: Zona Metropolitana, Miranda, Zulia, Carabobo. Pero además toman los dos estados militar y territorialmente fundamentales dentro del eje fronterizo tomado en una buena parte por las fuerzas para militares colombianas en combinación con su ejército: Zulia y Táchira, además de ser estados con una actividad económica binacional inmensa. Pero además, si vemos con mas detalle qué pasa por ejemplo en otro estado como Lara dentro del universo del poder constituido, podemos entonces decir que la victoria aplastante de Henry Falcón y del PSUV es política y programáticamente un bella vistoria de la derecha oportunista y rojita, algo muy parecido al caso de Rangel Gómez en Bolívar, entre otros. Estados econónicamente y territorialmente de gran importancia para la burguesía nacional y transnacional, de las cuales estos señores son fieles agentes. Esa parte de la derecha en realidad lo que pierde es Miranda pero se la traspasa a la derecha oligárquica; es un problema de tonalidades, donde el que gana tácticamente a la final es el luchador de base para quien es mucho mas fácil pelear con un "edeco de franela blanquita" que un "adeco de franela rojita"; y esto no es invento mío eso lo dice cualquier buen militante que en Venezuela no son pocos.

Pero lo más importante para la derecha además de este poder fáctico, es que por el lado del Zulia consolidan una hegemonía regionalista con su propia caudillo Rosales, básica para su estrategia periférica y fronteriza en los Andes y el Zulia por lo menos. Y por otro lado, consolidan un producto mediático "juvenil", el perfecto sifrino del siglo XXI, que pasa por el "a-ideático" (ser sin ideas) de Stalin -no se que apellido- hasta el Oscariz, Capriles, Salas Feo y toda la gama prefabricada de "universitarios". a través de su victoria en Caracas. El "sujeto político" hecho y coordinado desde la lógica del marketin, finalmente termina de salir de la máquina de procesamiento hacia el espacio que le es mas pertinente para sus intereses de poder: el centro comercial, industrial y burocrático del país. Se genera entre estos dos estratos una victoria hegemónica importante cruzada por el regionalismo como ideología y el nuevo "polo de alternativo": la "moderna, democrática, gerencial y simpática juventud" frente al caudillo "problemático, comunista y militarista": ideología del joven "existoso, liberal y democratista" frente al "prehistórico caudillo revolucionario"; estética y lenguaje Sambil.

Cada quien puede cantar victoria desde el punto de vista que lo mire: el punto tàctico o el punto estratégico: también hace parte de las estrategias mediáticas de cada quien. Y frente a esto ciertamente habría mucho elemento crítico que añadir, situándonos en el campo revolucionario. Pero en este caso ya parece fastidioso repetir, además creo que esto ha caído en un pesado diálogo de sordos y entre la lógica de "buró" y la crítica política. De todas formas la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuál es el actor, fabricante y protagonista de este proceso?. Considero que desde esa pregunta algunas cosas se pueden decir de estas elecciones y las razones de la victoria estratégica y hemónica de la derecha.

Mas que insistir en este criticismo rápidamente quisiera insistir en el hecho de que las elecciones como tal desde el punto de revolucionario no constituyen ningún acto político en sí. Efectivamente aquí se pueban correlaciones de fuerzas y posicionamientos tácticos y estratégicos importantes de las fuerzas partidarias. Sin embargo, para ser simples, bien podemos decir que ni ganando todas las gobernaciones uno u otro bando eso hubiese significado por sí mismo algo desde el punto de vista del interés universal revolucionario. Una victoria de todas las gobernaciones por el gobierno, hubiese podido representar la consolidación definitiva de sus sectores mas burocráticos y contrarevolucionarios. El contrario puede mas bien significar el alzamiento del movimiento popular contra un poder constituido totalmente cuestionado y comenzar una fase de radicalización y definición plena de la revolución. Esto puede o no suceder, en todo caso y esto lo vemos en todo momento lo "político emancipativo" definitivamente no pasa por pruebas de polìtica representativa y de vieja lógica burguesa, se prueba ella misma en su poder y en la capacidad de ejercerlo. El campo electoral al contrario de lo que se impone desde la ruta electoral, partidaria y representativa de la política, para esta "otra política" no es condición de poder, en último término, según situaciones concretas, se presenta como una retaguardia o una palanca del campo conquistado en la movilización, la inteligencia colectiva, la creatividad constituyente, la territorialidad liberada.

Por esta lado solo quería hacer referencia a dos pequeños fenómenos realmente "políticos" que se cruzan en estas elecciones. El primero es el comportamiento y decisión del movimiento popular en Carabobo. Olvido palabras estúpidas mías y espero que las estupideces dichas contra Ivo Rodríguez de parte de Mario Silva, igualmente se retiren (posiblemente ellas costaron ese dos o tres por ciento que faltó para ganar). Pero lo interesante mas allá de elecciones y resultados es que se prueba una fortaleza organizativa y de disciplina de ese proletariado social de Carabobo que salió de la nada. Ojalá una política de autogobierno, liberación territorial y productiva, pueda interiorizarse definitivamente dentro de ese movimiento emergente, y definir su ruptura definitiva con esa desgraciada oligarquía que allí retoma la gobernación y de los "buró" que buscaran controlarlo. Segundo, felicitaciones al movimiento que fuera del PSUV ganó la alcaldía de El Tocuyo. Esto confirma la pertinencia de todo un movimiento antiburocrático y constituyente que nace en Carora hace unos años y hoy tiene la posibilidad de generar todo un corredor territorial estratégico Carora-El Tocuyo desde donde "otra república" de libres e iguales emerja desde esa tierra siempre rebelde.

Y finalmente, un hecho anecdótico pero muy político: hoy, caminando por Sabana Grande (Caracas) con mi hija y compañera, me fijo en unos afiches puestos en los postes de luz que dicen algo así como "esto si es la Venezuela de verdad". Eran fotos de mujeres y hombres del pueblo con una pequeña estrofa que explica su oficio o alguna frase propia que los las dignifica. Son buenas fotos que rompen toda estigmatización de la persona y la mujer en particular, de alguna institución de gobierno que -curioso- no pone su firma en ellas. Esto ya esta bien. Pero de repetente en un nuevo afiche veo una foto extraordinaria: Chávez está hablando con unos obreros. La foto es tomada desde un lugar donde Chávez se ve por debajo de ellos. Los obreros lo miran fijo y con ojos duros e incrédulos. Chávez por su lado esta tratando de explicarles algo, está nervioso y angustiado, pareciera que hay algo que no ha hecho bien y se explica poniéndose por debajo del pueblo. Me quedé viendo esa foto que además es muy buena y me dije ¡al fin!, esa sí es la revolución dicha en una sola foto. El mando tratando de explicarse y riendiendo cuentas, los trabajadores con toda firmeza oyendo críticos e impavidos. Eran una belleza. Esa foto para la estética caudillista y cosificante del pueblo que ha imperado es un verdadero acontecimiento que así sea yo un tonto iluso me indica lo siguiente: por mas victorias estratégicas de la oligarquía y sifrinitos, por mas "burós" que solo ven votos y triunfos tácticos, hay algo por debajo que esta sucediendo políticamente que nos pone muy por encima de esas realidades. Ojalá se les ocurra creer a todos los derechistas que ahora sí pueden acabar con la revolución, que de repente eso nos permita dar el salto que necesitamos, tomar todo lo que no hemos terminado de tomar.

jansamcar@yahoo.com

Todo el poder para el pueblo

Por: Roland Denis
Con especialísima atención a nuestros aspirantes por el P.S.U.V.

Para nadie a estas alturas debería ser un secreto que las decisiones fundamentales pasan por la opinión y aprobación de nuestro compañero presidente y es natural que así sea en una transición, pero como en estos 11 años hemos asistido a una gran escuela política sin perder un día de clases y tenemos un profesor que nunca se cansa pero además tenemos un medio para el estudio, análisis e investigación como lo es aporrea.org, salvo los que se jubilan como es natural resultan ponchaos, toda vez que el aumento en los precios de algunos artículos de primera necesidad y otros no tan necesarios que esos si aumentan como les da la gana nos lleva a preguntarnos, en la transición conviven los dos modelos es decir capitalismo y socialismo científico ¿? O priva la ley del más fuerte (económicamente hablando), como pareciera el caso de la revolución Bolivariana en donde por otro lado todos y todas reconocemos que el sistema capitalista está intacto o muy poco hemos podido transformar en las relaciones de producción, salvo algunas E.P.S. cooperativas o comunas en donde se le ha transferido el poder al pueblo. Los recientes aumentos (que de una forma muy elegante algunos denominan reajustes) en algunos artículos de primera necesidad y otros de una necesidad distinta nos lleva a mirar las experiencias asiáticas denominadas socialismo de mercado y nos preguntamos o me pregunto será que estamos caminando en esa dirección que en lo personal me suena algo así como capitalismo con rostro humano, lo cual entra en abierta contradicción con la consigna todo el poder para el pueblo y se traduce en todo el poder para los y las empresarias.

Ahora bien estas consideraciones de carácter personal me llevan a pensar o a preguntarme mejor dicho a quién beneficia verdaderamente esta transición, no tengo duda al respecto beneficia además de la burguesía a la clase media porque el proletariado o asalariados para ser mas explicito continuamos al margen de toda posibilidad real de alcanzar la tan anhelada máxima suma de felicidad posible, hemos avanzado no me cabe duda, pero advierto el peligro de no discutir abiertamente y debatir sobre estas cuestiones que tienen que ver con la vida plena que hemos conquistado los asalariados en estos 11 años de transición (EN DONDE SE HA REDUCIDO DRÁSTICAMENTE EL DESEMPLEO, PERO PUDIÉRAMOS PREGUNTARNOS ESA REDUCCIÓN SE TRADUCE EN LA ABOLICIÓN DE LA EXPLOTACIÓN?) o los que estamos empleados somos dignamente explotados ¿?, que son la concreción más cercana a nuestras legitimas aspiraciones y derechos toda vez que se avecina por mucho que intenten ocultar una fuerte crisis producto de la crisis global a que está sometido el neoliberalismo por estos días, una cosa es que por la administración responsable de nuestros recursos mineros que antes iban a parar a las arcas capitalistas y ahora se utilizan en las políticas de nuestro gobierno para atender problemas heredados del punto fijismo lacayo y asesino y otra muy distinta es levantar la consigna todo el poder para el pueblo, lo que equivale a decir la redención de los excluidos y excluidas de la tierra o proletarios y proletarias, consiente estoy que estamos en una año electoral pero como creo que hay que ser consecuente con las ideas que uno profesa gracias a esta gran escuela de ciencias políticas, el mismo lo debemos enfocar de dos formas principalmente. Uno como campaña electoral propiamente y el otro como espacios para construcción del socialismo proletario de no hacerlo así pasaríamos a ser más de lo mismo. Asumiendo claro está la tesis de que el capitalismo está intacto en nuestras instituciones y lo que es más grave aún la misión de misiones como lo es la misión Cristo: pobreza cero 2021 estaría en serias y lamentables dificultades tomando en cuenta que el imperio y sus lacayos no van a descansar ni un solo segundo en dar al traste con este proceso revolucionario Bolivariano continental, la campaña orquestada internacional en contra de nuestro comandante, las próximas elecciones a la asamblea nacional y las elecciones presidenciales dentro de tres años pasan obligatoriamente por discutir en el seno del pueblo mismo toda vez que una convivencia eterna con los sectores de la burguesía resulta muy atractiva para muchos que aspiran hoy llegar a la asamblea nacional en donde es indudable que la contrarrevolución logrará algunos curules sino cometen la torpeza una vez mas de retirarse a sus cuevas y cuidado no nos echan un buen susto mas por nuestra propia irresponsabilidad que por otra cosa, recordemos los tres millones de compañeros que no acudieron a votar en la reforma, es falso de toda falsedad que el imperio no nos invade militarmente porque no puede, claro que si puede y lo han demostrado una y mil veces es solo que avanzan a paso de vencedores con sus planes múltiples y todo dependerá del resultado de las próximas elecciones, si logramos la absoluta mayoría vienen por Chávez lo que equivale a decir adiós luz que te apagaste, de manera que bien sea por re o por fa debemos profundizar la discusión en el seno del pueblo y prepararnos masivamente a defender esta vaina hasta con las uñas.

Patria socialista proletaria o muerte

Hasta la victoria siempre

Cualquier sumisión es nuestra derrota